~42~
Deidara
Apenas pronuncié mi nombre, todo ocurrió muy rápido.
Dos oficiales se abalanzaron sobre mí y me derribaron contra el suelo frío de la comisaría. Sentí la presión de una rodilla contra mi espalda mientras retorcían mis brazos detrás de mí.
Las esposas chasquearon alrededor de mis muñecas.
No me sorprendió.
Sabía perfectamente que esto iba a pasar.
Cuando levanté la mirada... lo vi.
No fue difícil reconocerlo.
Era prácticamente una copia de Sasuke... solo que mayor. El mismo rostro afilado, la misma mirada oscura.
Aunque su cabello era largo y su expresión mucho más fría.
Sonreí.
-¡Mierda! -me quejé-. ¿Así tratas a tus invitados?
Itachi no se inmutó.
Su voz fue tan seca como el ambiente de la sala.
-No eres mi invitado. Eres un criminal... y como tal serás tratado.
Se acercó un poco más.
-Fue un error venir. Voy a refundirte en prisión.
Sonreí con calma.
-¿Sí? ¿Bajo qué cargos?
Sus ojos se endurecieron.
Sabía perfectamente que no tenía nada con qué encerrarme.
-Eres cómplice de Naruto -respondió-. Eso es más que suficiente.
Solté una pequeña risa.
-Hasta donde yo sé... soy tu aliado.
Incliné la cabeza.
-Cooperé contigo. Te entregué a mi hermano... aunque fuiste demasiado idiota para dejarlo escapar.
Me encogí de hombros.
-Pero bueno... ese no es mi problema.
-Portación ilegal de armas.
-Bien, bien... -dije relajado-. ¿Cuánto me darán? ¿Tres meses?
-El tiempo suficiente para encontrar alguna de tus porquerías y refundirte en prisión.
Negué con la cabeza.
-No hallarás nada.
Sonreí.
-Soy un chico bueno. Víctima de mi hermano... igual que Sasuke.
Suspiré dramáticamente.
-Me tenía contra mi voluntad.
Itachi me observó fijamente.
-¿A qué has venido?
Mi sonrisa regresó.
-Voy a entregarte a mi hermano.
Hice una pausa.
-Y como eres demasiado idiota para atraparlo tú solo... voy a ayudarte.
Itachi entrecerró los ojos.
-Eres un criminal. ¿Esperas que confíe en ti? Tu palabra no vale nada.
Me encogí de hombros.
-Bien... si no quieres escuchar lo que tengo que decir...
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Todo lo que pidas
Aksi-Gracias, Sasuke... Sin ti no lo hubiéramos logrado. Me arrepiento. Dios... me arrepiento. Papá... Itachi... tenían razón. Naruto tomó mi mandíbula y me obligó a mirarlo. No había culpa en su rostro, ni miedo, ni siquiera parecía impresionado por lo...
