Todo lo que tengo

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-Sasuke-

Frunzo el ceño con pesadez.

El sol se cuela por la ventana e impacta directamente sobre mis párpados cerrados. Me remuevo entre las sábanas, busco una almohada y me cubro con ella. Giro el cuerpo de un lado a otro, me acuesto boca abajo y, finalmente, arrojo la almohada con fastidio antes de abrir los ojos, resignado.

Naruto me mira con una enorme sonrisa, apoyando la barbilla sobre su puño cerrado.

Al principio me sorprendo, pero casi de inmediato frunzo el ceño y me giro para darle la espalda.

Sus brazos me rodean.

Intento soltarme, pero me sujeta con más fuerza. Quiero apartarme, aunque solo consigo que se suba sobre mí.

Mira mis ojos y sonríe.

—Buen día, Sasu.

—¡Quítate de encima!

A pesar de que sonríe, no parece feliz.

Hunde el rostro en mi cuello.

—¿Sigues enfadado?

No contesto.

—Por favor... Perdóname...

Lo susurra tan despacio que apenas consigo escucharlo. Supongo que aún le cuesta trabajo pronunciar esas palabras.

Levanta el rostro lentamente, acaricia mi mejilla y busca mis ojos.

—Perdó...

Frunzo el ceño y lo empujo con ambas manos sobre el pecho.

—¡No puedo! ¡No puedo perdonarte! ¡Destruiste mi vida! ¡Mira lo que he hecho por ti! ¡Y tú... Solo...!

Abro los ojos con sorpresa y las palabras se atascan en mi garganta.

No sé si sea por los estragos del alcohol que aún quedan en su cuerpo, pero...

Jamás pensé ver algo así.

Él lo nota y no tarda en ocultar nuevamente el rostro en mi cuello.

—Perdóname... Sas...

Muerdo mi labio cuando las lágrimas que retenía en sus ojos finalmente mojan mi cuello.

Pero no me conmueve.

Yo he llorado noches enteras por su causa.

No pienso ceder tan fácilmente.

—Dime algo... Este era tu plan desde el principio, ¿no? Enamorar al estúpido hijo del comandante para que te ayudara y después... desecharme como basura.

Los minutos pasan y él no dice nada.

Pronto, su silencio consigue enfadarme. Lo empujo por el pecho hasta obligarlo a mirarme.

—¡Contéstame! ¡¿Planeaste todo esto desde el principio?! Sé sincero por una maldita vez en tu vida...

Huye de mis ojos, baja el rostro y asiente lentamente.

Ya lo sabía.

Aun así, la furia me ciega y le abofeteo con todas mis fuerzas.

Cae con las manos apoyadas sobre el colchón, a uno de mis costados, pero no dice nada.

—Y yo... como el estúpido que soy... te creí. Te amé... tanto... mientras tú solo te burlabas de mí.

Un nudo se forma en mi garganta, pero prefiero morderme la lengua antes que dejar salir mis lágrimas.

Todo lo que pidasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora