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Adrenalina

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~12~



Sasuke


Tres meses. Poco más de tres meses al lado de Naruto.

Extraño un poco a mamá. Pero, de mi antigua vida, casi nada más.

Naruto me consiente. Es cariñoso conmigo, incluso cuando intenta aparentar dureza frente a los demás.

Nunca le he pedido nada. Aun así, sé que si lo hiciera, no dudaría en dármelo.

Sin que yo lo solicitara, llenó mi clóset. No solo de ropa y zapatos. También relojes, gafas, lociones y todo tipo de accesorios innecesarios.

No los necesito. Pero no voy a fingir que no me emociona ser tratado así.

Me gusta.

Adoro salir en su motocicleta, y él lo sabe.

Abrazarme a su cuerpo mientras la adrenalina me recorre es la segunda cosa que más disfruto hacer a su lado.

La primera es, por supuesto, el sexo.

Hace un par de semanas le pidió a Choji que me enseñara a conducir.

En realidad no era necesario; me conformaba con rodearlo por la cintura y dejar que él manejara.

Pero acepté ante su insistencia.

Últimamente está demasiado ocupado con sus negocios, así que mientras él resuelve sus asuntos, yo salgo con Choji a tomar mis “lecciones”.

Hoy, como cada tarde después de desocuparse, salió a ver mis avances.
Y sí. Ya soy capaz de conducirla.

Aún me asusta acelerar de verdad, pero me muero de ganas por hacerlo.

—¡Bien hecho!

Le sonreí y conduje directo hacia él para estacionarme.

Todavía no lo hago bien. Cuando Naruto notó que no lograba frenar a tiempo, saltó con rapidez, apartándose de mi camino.

Un par de metros después conseguí detener la moto.

Lo miré, avergonzado.

—Dios… lo siento.

—Descuida.

Se acercó y besó mis labios, como si nada hubiera pasado.

—Aún debes practicar, ¿eh?

—Sí… estamos en eso —intervino Choji—. Pero la conducción… nada mal.

Me guiñó un ojo. Sonreí.

—Bien. Suficiente por hoy —dijo Naruto—. Vamos a comer. Saldremos más tarde.

Bajé de la motocicleta y caminé a su lado.

Ya no me preocupo por preguntar adónde iremos. Nunca me lo dice. Lo más probable es que salgamos a recorrer la ciudad un par de horas.

Últimamente lo hacemos seguido.
Entramos a la casa.

Todos estaban en el living. Shikamaru repartía cajas de comida china sobre la mesa.

Cuando nos acercamos, colocó una en mis manos y le ofreció otra a Naruto.

Naruto habló en ruso, sin mirarme.

—Eto zdes'? —(¿Ya está aquí?)

Shikamaru sonrió apenas.
—Da. Szadi u nego shtany spadut, kogda on yeye uvidit.
(Sí. En la parte trasera. Se le caerán los pantalones cuando la vea).

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