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Romperlo

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~36~



Hinata



Hace un par de meses que Naruto está extraño. Siempre está enfadado y sus visitas ya no son tan frecuentes como antes.

Ha comenzado a dejarme de lado, y sé que es por ese niño. Lo sé porque la última vez que Naruto vino a verme fue cuando aquel chico nos encontró en el bar.

Ese día estuvo más enfadado de lo normal. Ni siquiera quiso entrar a mi alcoba. Solo me obligó a beber botella tras botella hasta que mi cuerpo no lo soportó.

Hoy… no sé qué pensar.

Sé que Naruto llegó al bar hace más de dos horas, pero no me ha buscado. Empieza a preocuparme.

Casi amanecía cuando, finalmente, la puerta de mi cuarto se abrió.

Volteé y sonreí con emoción al verlo entrar tambaleándose, con una cerveza en la mano.

—Naru…

Corrí hacia él e intenté abrazarlo.
Pero me empujó con tanta fuerza que caí al suelo.

Caminó hasta mi buró y dejó la cerveza sobre la superficie.

Luego sus ojos volvieron a enfocarse en mí. Me miraba con una seriedad inquietante.

Comenzó a sacar su cinturón.

Mi cuerpo empezó a temblar.

Otra vez estaba enfadado.

Y aunque me moría de ganas por verlo…
esto no era lo que quería.







Deidara

—No comprendo… —murmuró Sasuke.

—Es mejor así —respondí con indiferencia.

Ni siquiera bebimos demasiado. Media botella bastó para dejar a Sasuke completamente noqueado.

Aunque, siendo sincero, no me sorprende. Su inexperiencia con la bebida es bastante evidente.

Continué bebiendo un poco más.

Pero cuando decidí que era suficiente, intenté despertarlo para llevarlo a su alcoba. No podía ni caminar, así que prácticamente tuve que arrastrarlo hasta allí.

Salí de la habitación y cerré la puerta.

Al volverme, encontré a Naruto
mirándome con el rostro endurecido.

—¡No vuelvas a acercarte a él.!

Fruncí el ceño.

Naruto jamás me había gritado.

Y desde luego no iba a empezar ahora por culpa de ese niño.

Lo empujé por el pecho y lo miré fijamente.

—¿O qué? ¿Vas a echarme? ¿Vas a preferir conservarlo a él antes que a mí?

Apretó los puños, furioso, pero no respondió.

—¿En serio lo estás pensando?

—Dei…

—¿Por qué no te deshaces de ese crío de una vez?

—No es asunto tuyo.

—¿Qué demonios te pasa? —espeté—. ¿Acaso no era solo parte de tu brillante plan? Bien, ya hizo lo que querías. Haz que se marche.

Naruto negó con la cabeza.

—No.

Sonreí lentamente.

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