Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Arrepentido

753 67 4
                                        

~28~


Sasuke

Entramos.

La verdad es que, a estas alturas y después de lo que vi, solo quería volver a casa y tumbarme en la cama.

Pero no podía retroceder; después de todo, fui yo quien le pidió venir.

Tan pronto subimos al ascensor, mis nervios aumentaron. El suave zumbido del mecanismo y la luz blanca del techo hacían que el silencio se sintiera aún más pesado. Sin embargo, todos ellos se veían tranquilos, como si aquello fuera solo otra noche de trabajo.

Naruto tomó mi mano y me guio para caminar detrás de él.

Pasamos de largo por la pequeña oficina donde la vez pasada me dejó esperando. Esta vez seguimos más adentro por aquel largo corredor de paredes oscuras y luces tenues que apenas iluminaban el suelo de mármol.

El eco de nuestros pasos resonaba en el pasillo.

Finalmente llegamos a un enorme recibidor. El lugar estaba sorprendentemente bien amueblado: sofás de cuero oscuro, una mesa de cristal en el centro y lámparas cálidas que contrastaban con la frialdad del edificio.

Era casi acogedor… demasiado acogedor para lo que sabía que ocurría allí.

Una puerta al fondo se abrió.

De ella entró una chica de cabello negro, piel blanca y rasgos finos. Era muy bella.

Sus pasos se detuvieron apenas vio a Naruto y su rostro se iluminó.

—¡Naru! —exclamó.

Corrió hacia él con los brazos abiertos, intentando abrazarlo.

Pero antes de que pudiera tocarlo, Naruto la detuvo sujetándola por los brazos.

—Encárgate de la nueva mercancía.

Su voz fue seca.

La miró muy serio.

Ella retrocedió lentamente y asintió, aunque su expresión cambió apenas notó mi presencia.

Naruto caminó hasta mí y me guio hacia uno de los sofás contra la pared. Tomó una botella de whisky de la mesa y me sirvió un vaso.

El líquido ámbar brilló bajo la luz cálida de la lámpara.

Después de colocarlo en mis manos, se sirvió uno para él y se sentó a mi lado con una sonrisa tranquila.

Aquella chica de cabello negro no dejaba de mirarme.

Y, a decir verdad, ella también captó toda mi atención.

—Bébelo —dijo Naruto.

Lo miré, olvidándome de ella por un momento.

Él me sonrió y acarició mi mejilla con suavidad.

—Lo necesitas.

—Sí…

Miré la bebida en mis manos.

La verdad es que tampoco disfruto su sabor, pero creo que esta vez Naruto tiene razón.

Lo necesito.

Bebí de golpe.

Cerré los ojos cuando el alcohol ardió en mi garganta.

Naruto tomó mi rostro y besó mis labios con dulzura.

Le sonreí como idiota.

El sonido de una puerta azotándose me hizo voltear de inmediato.

La chica de cabello negro ya no estaba.
Naruto sonreía.

Todo lo que pidasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora