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Coraje

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~35~



Sasuke

Su cuarto estaba ordenado. Demasiado ordenado.

Tan limpio que uno podría comer fideos directamente sobre el suelo.

En el escritorio, cada objeto parecía colocado con una precisión casi obsesiva: algunos organizados por color, otros por tamaño. Todo encajaba perfectamente en su lugar.

Incluso sus zapatos estaban alineados bajo la cama.

—Por favor… —murmuré—. Lo necesito
.
Deidara me miró con fastidio.

—No. Ahora largo. Si mi hermano te encuentra aquí va a enloquecer.

Bajé la mirada.

—Él ni siquiera me quiere.

Deidara soltó una risa seca.

—¿Acaso te importa? Mira lo que hiciste aun sabiéndolo.

Apreté los puños y sentí las lágrimas volver.

—En serio… ¿la ama?

Deidara me observó con una media sonrisa.

—¿Aún lo dudas? Él mismo me lo dijo. Lleva años con ella. Incluso… también me habló de ti.

Levanté la mirada.

Dolido… pero curioso.

—¿Qué te dijo?

—Que no eras más que un plan, Sasuke —respondió con frialdad—. Y lo logró. Esto es exactamente lo que él quería desde el principio

Limpié mis lágrimas con la manga.

Cerré la puerta.

Sin pensarlo demasiado me lancé sobre él y besé sus labios.

Deidara me empujó de inmediato y me miró con evidente irritación.

—¡Dios, niño! ¿Qué crees que haces?
—Ayúdame… —susurré—. Solo tú puedes hacerlo.

Suspiró.

—Solo lo haces para dañarlo.

—Tal vez… —respondí—. Pero a ti no te importa eso.

Lo miré fijamente.

—Fóllame.

Deidara sonrió… pero después su expresión se volvió seria.

—Yo no soy como mi hermano.

—No me importa.

—Eres igual de golfa que ella.

La furia me recorrió el pecho.

—¡No me compares con ella! —espeté—. Hazlo de una vez.

Deidara me observó unos segundos más.
—Bien… —dijo finalmente—. Pero primero gánatelo.

Me empujó con fuerza y caí sobre el suelo junto a la cama.

Lo miré confundido.

Él se puso de pie y bajó sus pantaloncillos, dejándose ver sin el menor pudor.

—Chupa. Y sin morder. Sé un buen chico.

Abrí los ojos sorprendido.

Ni siquiera Naruto me había pedido algo así.

—¿Qué pasa? —se burló—. ¿Vas a arrepentirte ahora? Bien… no eres más que un crío después de todo.

Volvió a cubrirse.

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