~18~
Sasuke
—¿Naru?
—¿Sasuke? —la voz de Naruto llegó al instante—. Te dije que no llamaras hasta que tuvieras las fotos.
—Las tengo…
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea.
—¿Tan pronto? Vaya… sabía que podrías hacerlo, Sasuke. Bien hecho. Envíamelas de inmediato, ¿sí?
—Sí…
—Y una cosa más. Necesito el número telefónico de Fugaku.
Fruncí el ceño.
—¿Su número? ¿Para qué? No piensas dañarlo… ¿verdad?
—¿Pero qué dices? —respondió Naruto con un tono casi ofendido—. Yo sería incapaz de hacer algo así. Jamás te dañaría, Sasuke. Sabes que te amo… ¿no?
—Sí… pero entonces…
—Tranquilo —interrumpió con suavidad—. Solo quiero hablar con él. Es todo.
Me mordí el labio, dudando.
Pero al final asentí, aunque él no pudiera verme.
—Te lo enviaré de inmediato.
—Grandioso. Una cosa más… ¿cuándo volverás al colegio?
—Tal vez en un par de días. Papá ya está haciendo los arreglos.
—Bueno… no creo que haya problemas, ¿no? Siendo el hijo del comandante, seguro te aceptan de nuevo.
—Sí… pero mamá quiere que descanse un par de días más. Aun cuando le he dicho que estoy bien… los golpes ya comienzan a desaparecer.
—Oh, Sasuke… lo lamento mucho, en verdad. Pero era necesario. Lo entiendes, ¿verdad?
—Sí…
—Bien. En cuanto entres al colegio, escríbeme.
—Sí…
—Bien… te quiero. No lo olvides. Pronto tendrás noticias mías.
La llamada terminó.
Me quedé mirando el teléfono unos segundos, un poco confundido.
Pero supuse que ya me enteraría de lo que estaba planeando.
Le envié el número de mi padre.
Después, una por una, todas las fotografías que me había pedido.
Mientras revisaba los archivos, volví a detenerme en aquella fotografía suya.
Me resultaba casi imposible creer que en ese momento solo fuera un año menor que yo.
Me mordí el labio mientras esos ojos azules, arrogantes y fríos, parecían mirarme desde la pantalla.
Dios…
Es tan apuesto.
Me metí bajo las sábanas sin apartar la mirada del teléfono.
—Cómo quisiera… estar a tu lado…
Apreté las piernas, intentando ignorar la erección que comenzaba a tensar mi pantalón.
Rozé la pantalla con la punta de los dedos.
—Quisiera tocarte…
Cerré los ojos.
Las imágenes llegaron solas.
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Todo lo que pidas
Aksi-Gracias, Sasuke... Sin ti no lo hubiéramos logrado. Me arrepiento. Dios... me arrepiento. Papá... Itachi... tenían razón. Naruto tomó mi mandíbula y me obligó a mirarlo. No había culpa en su rostro, ni miedo, ni siquiera parecía impresionado por lo...
