35. Nuevo comienzo

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Acababa de llegar a su casa contenta, alegre, ilusionada y un sin fin de emociones que no creía ni conocer. Tenia que llamar aún a todos sus amigos, pero primero se lo quería contar a sus padre porque son ellos y al fin y al cabo, como no te vas a emocionar por ver a tu hija tan feliz.

- Papá, mamá - exclamó la pelirroja al llegar.

- Cariño, pensábamos que te quedarías con Chiara - le dijo su madre.

- Luego me voy con ella después de cenar. Quería contaros algo, es una gran noticia. - sus padres la miraron expectantes.

- Y bien, ¿qué pasa?

- Me han cogido, me ha llamado la productora hace un rato para decir que les encanté y que quieren trabajar conmigo. - comentó ilusionada, pero como es la vida ehh, que en un segundo puedes pasar de la felicidad más extrema de tu vida a la decepción más profunda. Esto era motivo de la expresión de sus padres, tenían cara seria como si les hubiesen dado la peor noticia del mundo. - No vais a decir nada.

- Bueno Ruslana, sabemos lo que pensamos al respecto. Sabemos que quieres experimentar con el tema, así que hazlo y cuando te des cuenta del error lo solucionaremos. - dijeron con desinterés.

- Me lo estáis diciendo de verdad. - dijo con amargura.

- Hija - dijo la madre

- Sabéis lo importante que es para mí, la prueba tan difícil que he pasado y aún así seguís pensando que me equivoco. - dijo con los ojos cada vez aguados.

- Confiamos en que recapacites, esto de dedicarte a la música, hija puedes optar a cosas mejores.

- Os perdoné que no vinieseis ni a verme, pero que ni después de ver que hay gente profesional que cree en mí, no sois capaces.

- No seas dramática cielo. Te apoyaremos cuando de verdad nos digas un trabajo real no dedicarte a la música. Eso es una tontería.

- Sabéis qué, no puedo más. - se levantó del sitio - necesito salir de aquí - salió de su casa con lágrimas en los ojos que aunque intentaba detenerlas no lo conseguía porque al fin y al cabo las personas que más te quieren y más necesitas no estaban ahí. No estaban para celebrar o levantarla, si no para poder decirle, te lo dije.

Todo el mundo pensaría que lo que hizo fue ir directa a casa de Chiara, pero no. Necesitaba pensar, ver que hacía, al fin y al cabo ahora que iba a empezar a ganar su dinero hacia que todo se diese la vuelta. No quería vivir con sus padres, no eran una contención cuando algo fuese mal o una sonrisa con las cosas buenas, pero qué iba a hacer.

Al cabo de una hora decidió irse a casa de la morena, no había podido parar de llorar desde entonces.

- Rus, que pronto has venido. ¿Qué tal la- no pudo terminar la frase cuando vio la cara de la pelirroja roja y con los ojos cristalizados. No dijo nada, simplemente tiró de ella hacia dentro.

- No se han alegrado, ellos - mientras hablaba lloraba, pero la morena no necesita que le explicase nada, sabía totalmente lo que pasaba incluso sin necesidad de haber estado.

- Te quedas aquí - sentenció sin dejarle hablar ni nada.

No hablaron más en toda la noche, no era lo que necesitaba tampoco la morena, solo quería estar en paz y con ella. Chiara la refugió incluso sin preguntarle, lo hizo y ya está. Era lo que necesitaba Ruslana y para que negarse, lo que necesitaba ella.

- Te puedes quedar aquí el tiempo que sea - le dijo la morena.

- Gracias Kiki - contestó la pelirroja mirándola de frente en la cama.

- No me agradezcas eso, jamás. - se acercó a ella a darle un beso y poder abrazarla.

Habían pasado unas semanas desde que a Ruslana le dieron unas de las mejores noticias de su vida, y desde que habló por última vez con sus padres. No había sido fácil, pero era lo que necesitaba. Tenía a sus amigos del internado que ya estaban todos en Madrid, a sus amigos de siempre y por supuesto, a su novia, la cual había dejado que se quedase en su casa.

- Sigo sin entender por qué te quieres mudar. - le dijo la morena seria mientras Ruslana metía algunas cosas en la maleta.

- Kiki - le sonrió - ya lo hemos hablado. Quiero vivir durante un tiempo sola y aunque me encante vivir contigo siento que es mejor que me vaya ahora y en unos años, no muchos, ya nos vayamos juntas.

. Pero con todo el trabajo que tenemos nos va a costar mucho vernos - dijo con tono de tristeza la morena. Era cierto que las dos estaban hasta arriba de trabajo.

- No te preocupes, estoy segura que vamos a estar la mayoría del tiempo juntas - Ruslana se acercó a ella y se sentó encima de ella - mira, vamos a conseguirlo como sea, así que ni te preocupes.

- Más te vale - la abrazó de la cintura y escondió su cara en el cuello de la pelirroja.

- Te lo prometo - contestó mientras le acariciaba la espalda de arriba a abajo.

El piso de Ruslana no estaba muy lejos al de Chiara, querían por lo menos estar cerca porque sabían que el verse se haría un poco más complicado. Además quería que estuviese cerca de la productora y del estudio.

- Lo que voy a tener que limpiar las ventanas - dijo Ruslana mientras dejaba las cosas.

- Sí, pues no es lo tuyo - dijo Chiara en tono burlón.

- Perdona - contestó ofendida.

- A ver amor, no es que no se te da muy bien, pero eres súper buena lavando los platos.

- Ya claro, intenta arreglarlo. - mientras la morena dejaba las cosas la pelirroja se quedó mirando el piso. Es cierto que no era el plan que tenía, ella no pensaba independizarse tan pronto, pero la vida da muchas vueltas.

- Ey - le llamó la atención Chiara - ¿estás bien? - le preguntó cuando se acercó a ella.

- Sí sí - se giró a acariciar la mejilla de la morena.

- Sé que estas cagada, pero lo has tenido muy claro desde el principio, y tienes el apoyo de todos los que te queremos.

- Gracias, estoy muy contenta

- ¿Pero? - le incitó a hablar.

- Nunca me imagine que cuando llegase este momento mis padres no estuviesen aquí, ni me hayan dado la tabarra con el lugar, el piso, si es una buena zona.

- Ellos se lo pierden, se están perdiendo a la hija más talentosa del mundo. -Ruslana no se lo pensó ni un segundo se lanzó a sus labios, era un momento duro y Chiara había estado ahí todo el rato. Supo entender que era lo que ella necesitaba.


Sabía que ahora iba a ser todo un poco más duro, pero tenerla a ella, a sus amigos y la pasión que tiene por la música. Había momentos que solo quería que todo saliese bien para demostrarle a sus padres que había hecho lo correcto, pero también se dio cuenta que lo haría solo para ella. 


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