Cap. 18.
-¿sabes volar esta cosa?- le pregunto sorprendida, pero luego me rio de mi misma -¡pero qué digo! ¡Claro que sabes, eres el gran Aydan Gautier!- sus carcajadas casi explotan mis oídos porque ahora lo escucho fuerte y claro a través de estos raros audífonos que tengo en las orejas, realmente nunca me cansare de oír su risa y menos si con estas cosas la escucho como si estuviera dentro de mi cerebro. Lo miro de soslayo y me pierdo en el movimiento de sus labios al hablar con la torre de control para notificar el vuelo y decir un montón de palabras extrañas que no conozco. El me mira e involuntariamente el aire abandona mis pulmones.
-¿lista?-
-si-
-bien- susurra y mueve una palanca para que el avión comience a rodar sobre la pista, que suerte que este no es un avión gigantesco comercial porque si no, estuviera teniendo un ataque de pánico ahora mismo. El avión finalmente se eleva y no puedo ahogar el grito de sorpresa del que Gautier solo se ríe. –Vas a ver algo asombroso- escucho su voz justo en mi cerebro –aquí son las ocho de la mañana pero en Dubái ya es de noche, así que a medida que volemos veras como transcurre el día de hemisferio a hemisferio-
-así que veré todo un día aquí sentada. Asombroso- el sonríe arrogante
-puede que Christian Grey haya perseguido el amanecer con Anastasia, pero yo contigo perseguiré el día completo.-
Y así fue, porque el cielo que nos rodeaba, al inicio del viaje era azul y tenia nubes blancas pero, a medida que avanzamos el cielo fue tomando unos preciosos tonos rosas, bermellón y topacio de modo que era como volar a través de algodón de azúcar, pronto esos colores se fueron convirtiendo en lilas y un tímido color ciruela, hasta que por fin oscureció y el cielo se lleno de puntitos brillantes pegados a un azul casi negro. Y todo en poco menos de ocho horas; así que en NY solo son las cuatro de la tarde mientras yo vi todo un día. Sin duda, lo más hermoso que he experimentado en toda mi vida.
-¿haces esto muy a menudo?-
-no, cosas como estas no se hacen sin compañía- responde el -¿Qué te ha parecido?-
-nuestro idioma no tiene las palabras suficientes para decir eso- respondo y el sonríe grande.
-sabia que te gustaría- me mira brevemente.
-¿sabes? Eres el único brillo de sol que sigue destellando aun en la noche- dice e inmediatamente siento el calor abrasar mi rostro, bajo mi mirada hacia mi regazo mientras, también escondo una sonrisa.
-¿así o mas cursi, Gautier?- el se ríe y procede a avisar nuestro aterrizaje. No puedo evitar otro gritito de sorpresa cuando el avión comienza a descender para tocar suelo.
-bienvenida a Dubái, Srta. Lambert-
-gracias, igualmente sr. Gautier-
Bajo dando saltitos emocionados del avión ¡Dios no puedo creer que estoy en Dubái! Miro a mí alrededor mientras la brisa suave de la noche me acaricia el rostro, en todas partes hay autos lujosos, palmeras, aviones privados y hombres con turbantes dorados, rojos y de colores extravagantes, todos con un grupo de hombres gorilas rodeándolos; es más, el aire huele a dinero y sofisticación mientras yo parezco una perfecta vagabunda aunque estoy vestida lo más elegante y formal que puedo. ¿No hay nadie pobre en Dubái?
Por otro lado, parece que Aydan es muy conocido aquí, porque inmediatamente bajamos del avión recibimos todo tipo de atenciones, desde empleados del aeropuerto hasta personas extrañas y ricas que nos saludaban como si nos vieran todos los días. Yo me sentía intimidada porque los árabes dan la impresión de sacar un arma de debajo de su rara ropa y convertirte en queso suizo en un mini segundo; pero este parece ser el mundo de Aydan, porque él no tenía miedo, como yo.
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One and Only.
RomanceCon el soy débil, a su lado estoy a la intemperie de su imaginación, el puede manejarme a su antojo y yo estaría mas que gustosa de que lo hiciera. La gran verdad de mi situación actual es que solo una persona tiene ese poder sobre cada uno de nosot...
