|| Diego se ve sumamente interesado en el novio de Andrea. ||
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
◇Esta historia NO está relacionada con la novela ◇
◇Romance. Drama. Fluff.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Andrea, ya no quiero seguir ocultando lo que siento por Diego solo para evitar exactamente esto-suspiró Arturo cansado-. De verdad lo intenté, pero simplemente lo 'nuestro' no funcionó— hizo comillas con los dedos antes de mirar por sobre su hombro y ver a su pequeño mirándole estupefacto― Diego es mi novio, y no tienes ningún derecho de venir a recriminarle cosas que él no ha hecho solamente porque no me gustaste.
-P-pero... Arturo...-Andrea balbuceó, on la vista nublada y labios temblorosos.
-Andrea, deja de humillarte, ¿si?— Arturo sacudió la cabeza mientras se cruzaba de hombros-Pasaste todo este tiempo preguntándome con quién salía para intentar demostrarme que eras mejor, ¿qué sacabas con eso? te estabas obligando a no ser tú para complacerme a mi.
-T-Tú de verdad me-me gustas...— Diego hizo una mueca al escuchar la temblorosa voz de la pelinegra, incapaz de alzar la mirada para encontrarse con ella.
-¡Ya lo sé!-exclamó el rubio, desesperado y agitando los brazos cerca de su cabeza-Pero tú a mi no. Jamás te pertenecí Andrea, ese algo que tuvimos no significó nada porque no paso nada Diego pudo notar como Arturo estaba estresado y cansado de la situación, y que con eso podía ser tan mordaz como para no medir sus palabras.—Así que pido de la mejor forma posible ahora mismo que te vayas de acá y dejes a mi novio-recalcó las últimas dos palabras mientras de apuntaba el pecho-la persona que amo, en paz, y de paso a mi también.
Diego no vio lo que sucedió después, pero por simplemente escuchar unos pasos y la puerta de la cafetería siendo abierta junto con el tintineo de la campana, pudo deducir que Andrea se había ido de allí. Luego de aquello, escuchó un gemido ahogado, y como Emiliano desenvolvía los brazos de su cuerpo y se alejaba, Diego miró hacia atrás como un pequeño niño perdido gracias al termino del contacto, pero se topó con la angustiada mueca de Arturo y como este lo apegó fuertemente en un abrazo contra su pecho mientras se arrodillaba a su lado. Diego emitió un pequeño sonidito de su garganta, cerrando los ojos y aspirando aire, se reconfortó del familiar aroma varonil de Arturo y de la sensación de esos fuertes brazos sosteniéndole como si fuese una muñeca de porcelana fina.
-Lo siento bonito-se lamentó Arturo en un susurro mientras apoyaba su barbilla en aquel pelo negro-Llegué tarde, lo siento bebé, tuve que haber llegado antes, o avisarte de lo que pasaba, de verdad lo siento mucho― Arturo dejó varios besos en la cabeza de Diego mientras susurraba.
Diego apretó entre sus dedos la chaqueta que llevaba el mayor ese día y se separó lo suficiente como para verle el rostro, tenía una mueca triste y sus ojos estaban entrecerrados mientras le miraba.
-Hey-habló por primera vez desde que sucedió todo-Está bien, ¿si? llegaste, aunque haya sido tarde o no, si llegaste y eso es lo que más me importa ahora―- Diego siseó ante el leve ardor de sus muñecas, pero aún así elevo sus manos hasta las mejillas de Arturo y acunó su rostro, acercándolo al suyo y juntando sus frentes cariñosamente-. No te culpes por nada, yo sabía que esto iba a pasar y de alguna forma me siento liberado.
Y era verdad, ya procesando todo lo que pasó, el pequeño peso que Diego sentía en los hombros desde que comenzó a salir con Arturo ya no estaba, la incertidumbre de que Andrea sospechara de ellos o el hecho de tener que verse a horas determinadas para evitar choques ya no estaban, habían desaparecido de su mente. Se sentía tan liviano y suave que lo único que quería ahora era demostrarle a todo el mundo lo mucho que amaba a Arturo Izquierdo.
-Bueno, yo también-balbuceó Arturo, formando una débil sonrisa y un suspiro que Diego pudo identificar como de alivio y nerviosismo-Creo que ahora si puedo hacer las cosas bien...
Diego frunció el ceño, sin entender mucho y con un próximo dolor de cabeza asentándose en su frente, al menos ya estaban por cerrar y podía irse a casa a dormir por dos días ya que la situación le había agotado de sobremanera.
-¿Hacer bien qué?—preguntó, y Arturo solo negó con la cabeza para besarle la frente con cariño y acariciar suavemente sus muñecas con las yemas de sus pulgares de forma circular.
-Nada bebé, todavía nada-murmuró sobre su frente, antes de separarse al sentir a Emiliano detrás suyo carraspear algo incómodo por interrumpir el momento.
Diego se giró, lo suficiente como para mirar a Emiliano por sobre su hombro y levantar las cejas en su dirección. Emiliano se pasó una mano por la frente, mirando la cafetería vacía y enfocándose en la pequeña camarita oculta en una de las esquinas de esta misma.
-Sabes que le voy a avisar al jefe de esto, ¿no?—Diego enseguida negó, no quería más problemas con Andrea, y estaba seguro de que si esto llegaba a situaciones de su jefe la pelinegra se iba a ir despedida sin si quiera dar explicaciones, Emiliano le miró con una mueca, mientras se cruzaba de brazos -Si Diego, lo haré.
-Por favor, de verdad no quiero más problemas, no lo hagas―rogó Diego, llevándose enseguida una mala mirada de Emiliano, Arturo, y hasta del chico que no recordaba el nombre.
-Solo... lo quiero hacer por tu bien, ¿si?
En ese momento Diego solo pudo asentir mientras volvía a ser abrazado por Arturo, ya que sabía de sobra que cuando Emiliano se colocaba serio, no había forma de detenerlo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.