CAPITULO 4

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  Cedric tenía algunos problemas en la compañía, algunos implantes para refinar el aire se habían dañado y otros estaban contra la norma de seguridad del trabajador, por lo tanto, debía comprar nuevos implantes.

Al llegar a la compañía en donde tenía cita para tratar el precio y la calidad se dirigió a la que retenía una secretaria, ésta estaba muy concentrada escribiendo en una computadora. A pesar de no haber visto su rostro, hubo una especie de imán que lo atraía hacia esa desconocida, el mismo imán que sintió una vez cuando vio por primera vez la que él llamaba Afrodita y que no lo dejaba reposar en las noches ocupando sus sueños.

-Buenas tarde- Dijo Cedric a modo de saludo y también para que ella levantara la cabeza así poder verle el rostro, cuando ella lo hizo se llevó una gran sorpresa. La chica era casi idéntica a Afrodita, solo que ella tenía el pelo largo, usaba lentes de vista que segundo Cedric, eran horrible y no le estaban para nada bien, eran lentes bifocales y cómo el lugar estaba bastante luminoso, Cedric no había podido ver sus ojos. La chica estaba maquillada, el carmín que tenía puesto en sus bellos labios era de color vino cómo su vestido, no le estaba tan mal, pero a Cedric le gustaban los colores más claros.

-Buenas tardes- Le respondió la chica - ¿En qué puedo ayudarlo? - Le dijo ella muy educadamente.

Cedric se quedó cómo una estatua pensando en que linda voz tenía esa chica, también le pasó por la cabeza que tal vez ella aceptaría tener una relación con él y quizá su pene se comportaría diferente con ella ya que se parecía un poco a Afrodita.

-Me excuse... ¿Señor? - Lo llamó la chica al Cedric no decir nada. Corrugada e infanticida, lo llamó aún con más fuerza en la voz y eso hizo que Cedric volviera al mundo.

-Le pido excusa, estaba un poco distraído- y sin ninguna vergüenza él le miro los senos. Ella lo miró de mala manera y él le hizo una sonrisa de lobo. –Tengo una cita con el Señor Bernal Evans- Nunca se le quito la sonrisa de lobo que tenía en el rostro y ella no escondió el degusto que sentía por su comportamiento.

- ¿Me puede dar su nombre por favor? - Su voz no mostraba el fastidio que se veía en su rostro.

-Thompson, Cedric Thompson- Cedric lo hizo a posta, tratando de mejorar el humor de la linda secretaria, pero al parecer no había funcionado.

-Si, el Señor Evans me dijo que lo acompañara a la producción, que él lo espera allá para mostrarle el producto- la secretaria se levantó de su silla, pasó las manos sobre su vestido para quitarle las arrugas qué podía tener y salió de detrás del escritorio.

Era alta, muy alta para ser una mujer, pero Cedric era más alto que ella, él era más alto que las mayorías de las personas. Cedric nunca había estado con una mujer tan alta, prefería las mujeres que al máximo eran alta 1,65cm. Siempre pensó que Betsy era demasiado alta y era solo 1,73cm, pero esa chica podía comer sobre la cabeza de Betsy y eso que sus zapatos no eran tanto altos. Cedric pensó que por una vez podía hacer una excepción

–Sígame por favor- Le dijo la chica lo más gentil que pudo y Cedric con gusto la siguió, en el mismo tiempo pensaba en donde le gustaría seguirla, pero por lo menos no dijo nada de inapropiado.

Cedric caminaba detrás de ella. Él nunca caminaba detrás de nadie, eran los demás que caminaba detrás de él, Cedric era el jefe, era un alfa, era la cabeza de la manada, pero por una vez no le importaba comportarse cómo un perrito faldero y caminar detrás de otra persona así podía observar bien la secretaria del Señor Evans.

"¡Oh nena! Yo te seguiré en donde tú quieras" Pesó Cedric." Ummm qué buen culo tan apetitoso, pero ése vestido qué lleva es demasiado largo, parece unos de esos qué usaba mí abuela, a pesar de que es estrecho. Pobre mujer ¿Por qué se mete un vestido así?" Cedric continuaba con su observación.

DANZA MORTALDonde viven las historias. Descúbrelo ahora