¿Quién fue que dijo que la venganza es un plato dulce? Puede ser que sea así para alguno, pero para otros dejaba un sabor amargo en boca o por lo menos eso era lo que sentía Hope.
Hope había pasado gran parte de su vida llena de odio y rabia, por muchos años no sintió ninguna empatía por los seres humanos a causa de lo que le había sucedido en su infancia. El dolor de perder el ser más querido hizo que se transformará en otra persona y en ella vivía otro ser, porque todos sus traumas infantiles la habían dividido en dos.
De la niña tierna y buena que era antes de la muerte de su padre se transformó en un ángel vindicador que cerró su corazón a cualquier tipo de sentimientos, su único escobo en la vida era vengarse de quién le quito la felicidad, haciendo sufrir a esa persona de la manera más cruel que ella podía conocer.
Para calmar su dolor olvidó el ser que más había amado, porque vivir sin él era imposible para ella. Después de la fuerte terapia que tuvo con el Doctor Mayer, en donde le enseñó que su padre merecía ser recordado, porque él le había dado al mundo algo bueno y que ese algo era ella, luego con más terapia Hope, inició a sentir algunos sentimientos que había enterrado muchos años atrás, pero que no placó su sed de venganza.
Hope estaba decidida en vengarse a toda costa, y así lo hizo, pero no le dio lo que ella esperaba, era por eso por lo que ahora estaba acostada en su habitación con un fuerte dolor en el vientre y pensaba que era por causa de lo que había sucedido pocas horas antes.
Tenía su computadora portátil en sus piernas apretado algunas teclas para conectarse en directa con las cámaras que estaban instalada en la isla privada en donde estaban sus hijos que para ella eran la medicina para todos sus males.
Lo bueno de tener dinero es que uno se puede comprar su propio satélite para su uso personal. Hope se había conectado con las cámaras de la isla y estaba buscando en donde estaban sus hijos, los encontró a todos juntos como siempre, eso a ella le encantaba, amaba lo cuanto que eran unidos sus hijos.
Hope sonreía al ver sus criaturas, pero un poco a la vez la sonrisa se le estaba borrando, dejando espació a la desesperación y la impotencia al ver lo que estaban haciendo sus hijos y ella no podía hacer absolutamente nada para detenerlos.
Se levanto de la cama, teniendo su vientre con una mano ya que le dolía siempre más, con otra mano tenía sujeta la computadora; salió lo más rápido que pudo de su habitación y fue en busca de su marido para que la ayudará, en ese momento su cerebro no quería cooperar para buscar ella sola una solución como solía hacer.
Cedric estaba controlando algunos documento cuando el abrirse la puerta bruscamente lo hizo levantar la mirada también bruscamente, lo primero que vio era que su esposa estaba mortalmente pálida y tenía grandes ojeras alrededor de sus hermosos ojos, pero no tuvo tiempo para decir nada porque Hope se acercó a él y le paso la computadora.
Cedric podía ver como sus hijos habían transformado la casa, el piso del comedor estaba mojado y al parecer tenía también jabón o champú, no se entendía muy bien, los cuatro más grande estaban patinando de una parte a la otra y a veces se caían y se golpeaban, pero no se quejaban y continuaban a patinar, la más pequeña no podía ni siquiera estar de píes porque apena se levanta del piso se caía otra vez sin ni siquiera dar un paso, se podía ver que las cortinas estaban desgarradas, algunos cuadros y jarrones de flores estaban en el piso roto, todo el ambiente era peligroso para cualquier persona y lo peor era que ningunos de los adultos se había dado cuenta del desastre.
Cedric salió de su despacho y fue a la oficina de seguridad en donde había muchos monitores, quería controlar a ver en donde estaban los adultos y de paso tomar el teléfono satelital que era el único que funcionaba para llamar a la isla. Llamó a Walker para que se moviera antes que sucediera algo gravé.
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DANZA MORTAL
RomanceHope Cooper, llamada por quienes las conocían Dance, había perdido su madre al nacer y su padre cuando era tan solo una niña de 8 años. Esta circunstancia la habían dejado sin ninguna pariente, pero un querido amigo de su padre se hizo cargo de ella...
