DOS DÍAS MÁS TARDES
-Que humillación, que vergüenza. Aún no se me quita de la mente lo que me sucedió cuando deje el apartamento de Cedric, mi cuerpo no me quiso obedecer y aun después de dos días las cosa se empeoraron y ahora debo tener un pañal desechable para adultos porque continuó a cagar y a vomitar a pesar de que no como nada desde hacen dos días, me duele todo el cuerpo y tengo la fiebre alta, me siento como si me estoy muriendo- Betsy estaba hablando con su hermana por teléfono, pero como no tenía ni siquiera la fuerza para tener el teléfono en la mano, lo tenía con el altavoz -Los doctores no entienden lo que tengo, me hicieron una montaña de exámenes y no encontraron nada, al parecer ya llego mi hora. No me quiero morir, no es justo, aun me faltan muchas cosas por hacer, me siento tan débil, no puedo ni levantar un brazo, si me salvo de esta prometo que cambiaré-
ALGUNOS DIAS MAS TARDES
Ya había pasado una semana de cuando llegaron a la isla. Cedric pensaba que era una isla llena de placeres, que Hope y él iban a estar todos los días abajo del sol en la playa, haciendo el amor y bebiendo cóctel, púes no era así, para Cedric era la isla del infierno, no era porque era fea, al contrario, pero seguramente no había nada de placer, ni siquiera había podido hacer el amor con su mujer desde que estaban ahí.
La isla estaba habitada, no era una pequeña isla, todo lo contrario, era grandísima para ser una isla privada, estaba llena de edificios y casas, hasta clínica tenía, también un grande supermercado y una clínica veterinaria, sin contar con el grande aeropuerto en donde Hope tenía el permiso de hacer aterrizar su avión.
La casa en donde vivían era de dos plantas, hecha de ladrillos color arena, tenía pocas persianes y las que tenía eran de vidrio antibalas, por adentro estaba decorada con colores que varían del marrón, amarillo y verde, la que llamaban sala, que más que una sala era un grande salón, estaba dividido de la cocina solo de un mostrador en forma de isla de color marrón lucido, en el centro de la sala habían cuatros sofás de color verde, estaban posicionados uno de frente al otro, el resto de la decoración en la sala era de colores amarillo y marrón. En la primera planta también estaba un grande despacho, todas las habitaciones estaban en la planta de arriba en donde dominaba el color amarillo y crema.
Se podía pensar que quienes vivían en la isla trabajaban para ellos, pero no era así, todos en esa isla eran a la merced de su mujer al igual que él, todo y todos les pertenecían ¿Y qué decir de su mujer? Que tan pronto pisó la isla cambió por completo y desde ahora andaba armada más que el mismo Rambo. Todos las llamaban Dancer, nadie la llamaba Hope o Cooper, ni siquiera él podía llamarla Hope delante de las demás personas. Se convirtió en una mujer fría, gracias al cielo cuando estaban solo en la noche volvía a ser su Hope risueña y bromista, pero durante el día era una maldita dictadora en todos los sentidos.
En el momento que pisaron la isla lo hizo cambiar de vestimentas y lo puso en las manos de Dylan Harrison y Edgar Wood, dos chicos de su misma edad, pero que eran dos máquinas de combatimientos, Cedric no pensaba que fueran humanos.
Todos los días Cedric se despertaba a las tres y media de la madrugada para prepararse, porque a las cuatro iniciaba su jornada infernal con un fuerte entrenamiento, sin contar que había veces que se despertaba con un balde de agua fría gracias a su esposa. Según ella eso reforzaba el cuerpo y el carácter. Cedric no lo creía, pero de seguro reforzaba los ánimos de su esposa ya que podía ver como se divertía haciéndole eso. Cuando Cedric terminaba su entrenamiento eran casi las cincos de las tardes y no le quedaban fuerza ni para hablar.
A la cuatro de las madrugadas primero de iniciar su entrenamiento, se debía calentar con una carrera de diez millas; eran demasiada, pero esa era la parte más fácil de su entrenamiento. El sol aún no había salido y mientras Cedric corría, su cuerpo se llenaba de luces roja, esas luces llegaban de la gran cantidad de gente armada que su querida esposa tenía ahí. Todas las mañanas cuando iniciaba hacer su carrera, una gran cantidad de esas luces cubría su cuerpo para avisarle que lo estaban mirando, pero no era una manera de amenaza, bien el contrario.
ESTÁS LEYENDO
DANZA MORTAL
Roman d'amourHope Cooper, llamada por quienes las conocían Dance, había perdido su madre al nacer y su padre cuando era tan solo una niña de 8 años. Esta circunstancia la habían dejado sin ninguna pariente, pero un querido amigo de su padre se hizo cargo de ella...
