MESES MÁS TARDE
Betsy amaba el apartamento de Cedric, le gustaba el color gris de las paredes, pero ella prefería los colores más vivos. Betsy se sentó en el diván cómo si fuera la patrona de la casa.
-Señora Green, el Señor Thompson será aquí entro un momento ¿Desea tomar algo? - Le preguntó amablemente la nueva ama de llaves la cual a Betsy no le gustaba ya, según ella, la nueva ama de llaves la miraba cómo si ella no valiera nada.
-No- Betsy movió una mano, señalándola para que se retiré, quería estar sola esperar a su Cedric
-Con permiso, tengo muchas cosas que hacer- Dijo educadamente la nueva ama de llaves.
Ella también sería una de las cosas que pensaba cambiar. No la quería, era demasiada altanera para ser solamente una sirvienta.
Todo estaba por cambiar, Betsy se lo sentía. Cedric ya no era el mismo desde hacía mucho tiempo, ya no se acostaba con cualquier mujer que se le tiraba encima, las ignoraba a todas. Ella había probado a llevarle bellas y jóvenes mujeres para ver si él tomaba un interés romántico en ellas, pero nada, claro no era que ella quería que él estuviera con una de ellas, pero era el único modo que pensaba que ella podía por lo menos controlarlo ya que ésa mujeres hacían todo lo que ella le ordenaba.
Eran años que esperaba su oportunidad, lo amaba, eran años que callaba ese amor, esperando que él se diera cuenta de la grande mujer que era ella, era a ella que él necesitaba a su lado, ella lo podía ayudar con sus negocios, lo podía ayudar administrar todo el dinero que le dejo el viejo.
Betsy sentía una grande emoción porque al parecer al final ella podía ser todo lo que él necesitaba y quería porque era ella la única mujer con la que él salía a veces y eso le dio la ilusión que ella podía ser la mujer del joven Cedric.
Cedric era tan macho que tan solo pensar en lo que le podía hacer, sentía casi que se le mojaban lo panty, se podía ver que tenía una polla bien grande y de cómo se apegaban a él las mujeres con la que había estado en pasado sabía cómo usarla. Betsy no veía la hora de probarla, debía tragarse la saliva para que no le caiga la baba de la boca.
- ¡Querido Cedric! - Exclamó emocionada al ver a Cedric entrar en la sala. Betsy se levantó del sofá y fue a saludarlo dándole dos besos en las mejillas al que Cedric frunció el ceño –Te noto cansado- dijo alejándose un poco para verlo mejor, el buen perfume de Cedric era embriagador y ella tuvo que ejercer todo su control para no saltar y devorarle esos labios carnosos.
-Estoy bien Betsy, es solo que tengo mucho trabajo últimamente- Le respondió sin gana.
-Tesoro, te necesitas desahogar, no puede continuar así ¿Porque no nos vamos de vacaciones solo tú y yo? - Al escuchar eso Cedric la miró como si estuviera loca.
¿Qué cosa podía hacer él con Betsy de vacaciones? Ella era vieja y él era joven, tenían modo para divertirse de seguro muy diferente más por su edad que otra cosa y además a él de verdad no le gustaba hacerse ver con Betsy y si era sincero con él mismo, hasta fastidio le daba su presencia y sentía asco de ella, nunca había sentido asco por las personas anciana, pero con Betsy no podía evitarlo.
-No tengo tiempo para eso- Cedric miro el reloj –Ahora no puedo atenderte Betsy, tengo una reunión importante- No era verdad, pero no se le ocurría nada para deshacerse de ella.
Betsy no escondió su dolor e hizo lo que ella pensaba fuese un gracioso puchero, pero era solo una mueca poco graciosa y Cedric no pudo ocultar su asco y sin decirle nada más a Betsy salió de su apartamento dejándola ahí, él lo que quería era estar lo más lejos de ella y ni siquiera sabía en dónde ir, esperaría en cualquier cafetería por algunos minutos y luego llamaría a su ama de llaves para ver si Betsy ya se había marchado de su casa y luego volvería.
Cedric un poco se sentía culpable por cómo se estaba comportando con Betsy porque ella siempre se había comportado tan bien con él, pero era más fuerte de él, no podía resistir estar en su presencia.
...
Cuando Linda Becker terminó el bachillerato, decidió buscar un trabajo y ahorrar el dinero necesario para poder pagarse los estudios universitario, nunca pensó que su vida sería ésa de ser una sirvienta. Todos sus sueños se fueron por el inodoro cuando su madre se enfermó y tuvo que continuar a trabajar para ayudarla con las medicinas, al final su madre falleció, pero ya Linda tenía más de 30 años y se sentía demasiada vieja para estar en medio de personas que eran adolescente o que a mala pena habían pasado la adolescencia.
Linda Becker no era fea, pero tampoco era una modelo, era bajita, cabellos castaños y ojo marones, tenía un rostro fino, boca pequeña y labios de media gordura, era bien flaca, demasiado flaca, pero tenía la energía y la fuerza de un albañil.
Era la primera vez que Linda trabajaba en una casa en donde tenía que ocuparse solo de dos personas, casi siempre los trabajos que había conseguido hasta ese momento era en casas con más de 5 personas, por lo tanto cuando la llamaron para darle el trabajo Linda no pensó dos veces en recoger sus pocas pertenencia y dejar inmediatamente el trabajo que tenía en ése momento y sin un saludo a las personas mal educada y prepotente para la que trabajaba, se marchó. En el poco tiempo que estaba trabajando para el Señor Thompson, Linda, inició de verdad a apreciar su trabajo y después de conocer a Betsy lo apreciaba aún más.
Linda estaba segura de que, si divirtiera muchísimo, era cómo ver una película de chiste. Linda pensaba que Betsy tenía más o menos 70 años y estaba vestida en un modo que pocas mujeres jóvenes se vestirían para ir en discoteca. La minifalda que Betsy tenía, no se podía ni siquiera llamar mini falda, más bien era una venda que le cubría a mala penas su parte íntima y para rematar la minifalda tenía un rajado que le llegaba casi al inglés sin contar el color verde vomito de la minifalda que era una grande declaración del poco gusto que la mujer tenía o mejor dicho la ausencia del gusto en ella porque no se podía combinar para nada el verde vomito con el color naranja de su blusa o el color dorado de sus zapatos de taco aguja, la blusa era al menos dos talla más pequeña para poder contener ésos globos que ella llamaba senos, el maquillaje era tan exagerado que cuando Linda la vio por primera vez no pudo ocultar su sorpresa por semejante payasa, la peluca rubia que Betsy llevaba ése día era lo único bonito que tenía.
Era claro cómo el sol que su jefe no soportaba a la mujer y que se inventó que tenía que trabajar ya que él tenía ese día libre. De seguro que se iba a divertir mucho en esa casa.
Betsy se quedó en el apartamento por mucho tiempo e hizo que Linda le sirviera algunos bocadillos que acompañó con una botella del mejor vino de Cedric y todo ése tiempo Cedric la pasó en la cafetería, llamaba a Linda cada quinces minutos para ver si Betsy se había marchado lo cual tranquilamente, pero con humorismo en la voz Linda le decía que no, lo que Linda no le decía era lo que estaba haciendo Betsy, si Linda le hubiera dicho que Betsy estaba bebiendo y comiendo, Cedric no hubiera esperado todo ése tiempo en una cafetería ni tampoco hubiera llamado tantas veces cómo lo hizo, pero Linda se estaba divirtiendo.
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DANZA MORTAL
Storie d'amoreHope Cooper, llamada por quienes las conocían Dance, había perdido su madre al nacer y su padre cuando era tan solo una niña de 8 años. Esta circunstancia la habían dejado sin ninguna pariente, pero un querido amigo de su padre se hizo cargo de ella...
