Habían pasado tres semanas y el Doctor Mayer no había visto a Hope, esa semana había tratado de comunicarse con ella, pero no tuvo ningún resultado, tampoco se presentó a ver la partida en casa de Frederick, ni tampoco fue a pescar. Ellos se tomaban siempre dos días a la semana y atravesaban el Norte Carolina para hacer ésa dos cosas, era algo que los tres tenían en común y lo disfrutaban.
Frederick le había dicho de no preocuparse y que no había sucedido nada, qué Hope era así y a veces ella necesitaba estar sola o que debía estar trabajando a un proyecto.
El Doctor Mayer conocía a Hope de poco tiempo, pero una cosa que había aprendido de Hope en ese tiempo era que cuándo estaba molesta, triste o algo le daba fastidio, por un tiempo se encerraba en sí misma.
Odiaba mostrar emociones, pero ese día trataría de entender lo que le pasa, ya que ella tenía que llegar dentro de poco a la consulta, esperaba con todas sus fuerzas que ésa consulta no fuera un desastre y que todo balla bien.
Habían hecho tanto progreso de una parte y muy poco de otra parte, sabía qué sus logros con Hope aún eran frágiles y debía tener cuidado porque todo se podía derrumbar rápidamente. Miró el reloj, Hope estaba por llegar de un momento al otro o por lo menos eso esperaba.
De repente se abrió la puerta y entró Hope -Buenas tardes, Doctor Mayer- lo saludó y se sentó.
En seguida el Doctor Mayer se dio cuenta que algo había pasado, Hope no era la misma de tres semanas atrás, ya no sonreía y sus ojos no tenían el brillo que tenían la última vez que la vio.
El Doctor rogó por dentro que el progreso qué habían logrado no se halla hecho trizas -Chao Hope ¿Cómo estás? - Era cauto.
-Bien, gracias por preguntar ¿Y tú? - Por primera vez en todos sus años de Psicología no sabía que pensar. Parecía normal, Hope daba del tu a las personas cuándo no estaba enojada con ellos, de los contrarió le daba de usted.
-Yo estoy bien, había pensado qué no volvería a la consulta- El Doctor Mayer cruzó las piernas.
-Entiendo- Fue lo único que dijo Hope. En el rostro tenía el semblante de una jugadora de póker.
-Ha pasado mucho tiempo de la última vez que nos vimos, cancelaste todas tus citas sin ninguna explicación- Él giro la silla de lado, tenía un lapicero en horizontal con dos dedos de cada mano y lo giraba.
-No quería verte- Le dijo con sinceridad.
- ¿Y puedo saber por qué? -
-Por mal consejero-
El Doctor Mayer se preguntaba ¿Cuál era ese mal consejo que le dio? Pensó y pensó, pero no se recordó de algo así.
Hope notó la expresión perpleja y confundida del Doctor y tomó una bocada de aire e inició a explicar -Me aconsejaste de ir a una cita y yo seguí tu consejo-
-No te fue bien en tu cita y por eso soy mal consejero-
-Si- No fue una pregunta, pero de igual modo Hope respondió.
-Cuéntame lo que sucedió ¿La cita fue con un hombre? - El Doctor Mayer se acomodó esperando algo interesante.
- ¡Si! La cita fue con un hombre y no hay nada que contar- El Doctor Mayer notó un pequeño cambiamiento, pero muy pequeño. Se dio cuenta que a Hope le gustaba ese hombre y tuvo que retenerse del reír al imaginar a Hope haciéndole ojos bonitos a un hombre.
-Te gusta ese hombre- No era una pregunta.
-Es atractivo- le dijo con indiferencia. No lo estaba negando, eso confirmaba lo qué pensó el Doctor.
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DANZA MORTAL
RomanceHope Cooper, llamada por quienes las conocían Dance, había perdido su madre al nacer y su padre cuando era tan solo una niña de 8 años. Esta circunstancia la habían dejado sin ninguna pariente, pero un querido amigo de su padre se hizo cargo de ella...
