Hope tenía una gran gana de beberse una grande taza de café negro bien cargado y fumarse un cigarrillo ¡Diablos! Inició de nuevo a fumar. El caos que ella retenía que se había transformado su vida le estaba causando un gran estrés.
Hope llegó a la cafetería, compró un café. Vio una mesa vacía cerca de la grande ventana y se sentó ahí. Quería pensar en toda esa mierda que estaba viviendo. Era tan difícil fingir de ser una buena persona ¿O quizás era una buena persona y no estaba fingido? Su mente era un caos, ella se decía a sí misma que podía ser quien ella quería ser, ella dominaba su mente, su personalidad, ella y solo ella decidía y sabía cambiarla cuándo quería complacer a alguien y por ahora quería complacer a Frederick, el Doctor Mayer y la Señora White
¿Eso la hacía una buena persona? Ella no lo pensaba así. Se reía por dentro porque pensaban que ella se estaba transformando en una santa, también se río por las cosas que le pasaban por la cabeza. Ella se retenía que era cómo un camaleón, podía cambiar de color cuándo quería y en ese momento todos los que la conocían o creían de conocerla, pensaban que ella había cambiado, lo que ellos no sabían es que era la misma. Un cascarón vacío que debe de ser llenado, pero sobre todo era un soldado. Si tenía un alma era de un soldado.
Winnie, Winnie. La pequeña Winnie se había convertido en una persona importante en su vida, esa chica se metió en su vida a empujones, aunque si ella no quería dejarla entrar, Winnie entró igualmente ¿Cómo era posible que se halla atacada así a esa chiquilla? Ella era una mujer que no tenía corazón y ahora tenía miedo de perder a esa niña. Ella que no sabía lo que era querer, pensó de querer a esa niña como a una hermana. Le estaba enseñando autodefensa, no quería que le sucediera nada, debía enseñarle a protegerse. Desde que Winnie llegó a su vida se unieron más ansias a la que ya tenía, no sabía cómo iba hacer cuando llegará el momento en que debía marcharse. Debía hacer algo para llevarla con ella, Winnie necesitaba su protección.
- ¡Oh! Pero que buena sorpresa- Una voz que ya conocía interrumpió sus pensamientos
"¡Oh, Señor! Y ahora que querrá de mi" Pensó Hope.
-Nos encontramos de nuevo Señorita Cooper- Dijo Cedric al que Hope se sorprendió al escuchar su apellido porque ella no se lo había dado, luego se recordó del Señor Evans, de seguro que fue él que le dio su apellido.
...
Cedric salió temprano del trabajo, no tenía cabeza para seguir allí. Después de tanta telefoneada de Betsy, Cedric había aceptado ir a almorzar con ella, pero lo cambió para otro día, también tuvo que despedir a la estúpida de su asistenta, metió en la cortadora de papel unos documentos de la oficina legal y ahora tenían que mandárselo otra vez, lo peor era que él lo necesitaba para ése mismo día. Estaba que echaba humo hasta por los oídos, así que decidió mejor irse para la casa.
Estaba muy agotado, los sueños que hacía todas las noches lo tenían agotado, los orgasmos eran tan intensos que lo dejaban sin energía el día después. Quién iba a decir que Cedric Thompson, Dios del sexo, se cansaría con unos simples orgasmos ¿A quién quería engañar? ¡Diablos! Ésos no eran simples orgasmos, nunca había tenido placeres tan intensos cómo los que tenía últimamente, lo peor de todo es que eran solo sueños y eso lo estaba volviendo loco.
Se pasó las manos en el rostro, estaba tan cansado y necesitaba un café bien fuerte. –Linda, Linda- llamaba a su ama de llaves para que le preparara un café. -En donde diablos ésta ésa bendita mujer- Después de buscarla por todo el apartamento fue que se recordó que ella estaba de viaje, ni siquiera se recordaba para donde se fue, sabía que ella se lo había dicho, pero últimamente su cerebro no funcionaba cómo debía.
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DANZA MORTAL
Storie d'amoreHope Cooper, llamada por quienes las conocían Dance, había perdido su madre al nacer y su padre cuando era tan solo una niña de 8 años. Esta circunstancia la habían dejado sin ninguna pariente, pero un querido amigo de su padre se hizo cargo de ella...
