Capitulo 22

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Capitulo 22: Los huéspedes.

Finalmente, amaneció.

Ciel solía levantarse temprano todas las mañanas. Más que una costumbre, era una obligación. Su jefe no toleraba la pereza, por lo que castigaba a quienes seguían dormidos después de las 10 de la mañana. Pero, ¿cómo evitarlo? Todos habían trabajado durante la noche sin descanso, estaban exhaustos.

A pesar de todo, Ciel se levantó sintiéndose extrañamente satisfecho. Tal vez porque, finalmente, después de tanto tiempo, pudo despertar sin encontrarse a alguien desconocido junto a él que le provocara asco y malestar.

Sin embargo, enseguida se preguntó por la notable ausencia a su lado.

Ciel: ¿Sebastian?

Ciel, aún desorbitado, buscó a Sebastian a su alrededor, pero no lo encontró en la habitación.

Decidió levantarse de la cama y bajar a la planta baja de la casa en busca del azabache. Sin embargo, la sala y la cocina estaban vacías. Al acercarse a la cocina, se percató de algo peculiar: un plato de desayuno en el mostrador, junto a una nota que decía:

¡Buenos días, Ciel!
Salí por un rato, pero espero que disfrutes el desayuno que te preparé.
Sebastian<3.

Confundido pero agradecido, Ciel se dio cuenta de que el desayuno era para él. A pesar de la ausencia de Sebastian, se sintió extrañamente solo, algo que nunca había experimentado antes en esa casa. A pesar de su curiosidad, decidió no indagar más y se sentó a disfrutar de la comida.

No pasó mucho desde que se sentó y comenzó a degustar aquel platillo, cuando de repente escuchó la puerta ser abierta. Sabía de quién se trataba.

Sebastian: Vaya... parece que acabas de despertar. -Dijo con sorpresa, dejando un par de bolsas sobre el mostrador de la cocina- ¿Leíste mi nota?

Ciel: Sí, lo hice. -Dijo- El desayuno está delicioso, gracias.

Sebastian: Sabía que te gustaría. -Le guiñó un ojo en señal de confianza.

Esa mañana, Ciel se había levantado temprano, sintiendose genial al no encontrarse en aquel bar, pero...

Ciel: ¿A dónde fuiste?

No podía seguir ignorando el hecho de que se estaba muriendo de curiosidad por saber a dónde fue Sebastian.

Sebastian: ¿Por qué lo preguntas? -Lo cuestionó, apoyando sus manos sobre el mesón y mirándolo con incredulidad y un toque de burla- ¿Acaso me extrañaste?

Ciel se ruborizó ante tal pregunta y trató rápidamente de dar una explicación.

Ciel: S-solo tengo curiosidad. -Respondió tímidamente, apartando la mirada- Cuando desperté, no estabas y...

Sebastian: Y te preocupaste por mí, ¿verdad?

Ciel: ...

El momento de silencio incómodo provocó una sonrisa en el rostro de Sebastian, quien con calma se acercó al muchacho y se agachó para estar a su altura en el asiento. Luego, atrajo su cabeza suavemente para que lo mirara, y sacó un pañuelo de su traje para limpiar la comisura de su labio con una delicadeza que le hacía cosquillas.

Ciel observaba a Sebastian con sorpresa, sin poder creer lo amable que estaba siendo. ¿Realmente podía ser así después de todo lo ocurrido ayer? No tenía sentido.

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