Capitulo 41: La gran prueba (Parte2)
La noche se desarrolló como una obra maestra, cada instante más intenso y apasionado que el anterior. Sebastian y Ciel se sumergieron en un mar de besos, sus cuerpos entrelazados en una danza llena de deseo y fervor.
El ambiente se llenó de murmullos y gemidos, el aire denso por la tensión y la anticipación. Ciel se entregó por completo a la pasión de Sebastian, su cuerpo respondiendo a cada caricia, a cada beso. Parecía que ambos estaban decididos a consumar su amor.
Sin embargo, una pregunta persistía en el aire: ¿realmente estaban preparados para dar ese paso?
Sebastian, con voz entrecortada, se separó un momento y murmuró:
Sebastian: Ciel... ¿estás seguro de esto? No quiero lastimarte, y tampoco quiero que te sientas obligado a hacer algo por mí.
Ciel sonrió con dulzura, tomando el rostro de Sebastian entre sus manos y lo mirandolo con ternura.
Ciel: ¿Crees que lo hago solo por ti? Sebastian, quiero hacer el amor contigo porque lo deseo de verdad. No te sientas usado, porque no es así. Te amo, y creo que ya hemos esperado demasiado.
Sebastian: Pero, ¿y si te hago daño? No quiero ser como ese hombre. -Susurró, aún con dudas. A lo que, Ciel lo miró con inocencia, soltando una risa suave.
Ciel: ¿De verdad crees que podrías lastimarme? Sabes que, incluso si lo intentaras, no podrías hacerme daño. Incluso te disculparías antes de hacerlo. Por eso confío tanto en ti, y por eso he decidido entregarme por completo. ¿Estás dispuesto a aceptarme?
Sebastian dudó de nuevo. Le preocupaba lastimar a Ciel, pero también anhelaba estar con él. Se debatía entre su corazón y su razón. Tras unos momentos de reflexión, encontró una respuesta.
Después de un beso tierno en la nariz de Ciel, Sebastian habló con determinación.
Sebastian: Hoy voy a hacerte el amor, pero no estoy seguro de poder contenerme. Por eso, quiero que tú seas mi guía en todo esto.
Ciel: ¿Tu guía? -Preguntó con uan mezcla se confusuión y diversión. A lo que Sebastian, con seriedad pero cariño, respondió:
Sebastian: Así es... Escucha, hace mucho que no hacemos esto, así que no conozco bien tu cuerpo ni sé cuánto puedes soportar. Por eso, quiero que tú me guíes en eso.
Ciel: Oh, ya veo.
Sebastian: Si en algún momento sientes dolor o quieres que me detenga, házmelo saber y lo haré, ¿de acuerdo?
Ciel no pudo evitar sonreír ante la dulzura y la sinceridad de Sebastian. No había nadie más tímido y genuino que él, y eso lo hacía amarlo aún más. La necesidad de estar cerca de Sebastian era tan fuerte que no pudo resistirse y lo besó apasionadamente.
Sebastian no se negó al beso y lo correspondió de inmediato, interpretando el gesto como una aceptación de su propuesta. Una vez más, ambos se sumergieron en un mar de besos y caricias que provocaban gemidos de placer en el otro.
Poco a poco, las prendas de Sebastian fueron deslizándose de su cuerpo hasta que quedó solo en ropa interior, con una rapidez que apenas le dio tiempo de darse cuenta de cómo había sucedido. Ciel, por su parte, no llevaba mucho que quitarse, excepto el delicado babydoll que vestía. Sin embargo, Sebastian no quiso apresurarse y decidió dejar que el chico lo luciera un poco más. Mientras tanto, sus labios y dientes jugueteaban suavemente con el cuello de Ciel, dejando pequeñas marcas que desafiaban las reglas que el ojiazul le había impuesto en el pasado.
ESTÁS LEYENDO
Black Love
Fiksi Penggemar"¿Qué me has hecho, Ciel?" "¿Por qué no puedo dejar de pénsar en ti?" "Desde aquel día en que te probé, no puedo hacerlo con otra persona, sin que tu rostro llegue a mi mente y termine nombrandote" "No puedo dejar de desear que vuelva a suceder."...
