Capitulo 23

149 10 3
                                        

Capitulo 23: El mentiroso.

En las noches londinenses se puede apreciar una belleza sin igual, y la que se presentaba en ese momento era excepcional.

Cualquier persona que se aventurara a salir en ese instante y dirigir su mirada hacia el cielo, se quedaría prendado al instante. Las estrellas brillaban con intensidad sobre un firmamento tan profundo y azul que parecían pequeños destellos sobre él, creando un espectáculo hermoso. Pero lo que capturaba la atención de todos era la imponente presencia de la luna llena, que con su brillo peculiar completaba el paisaje de manera sublime.

Sin embargo, lamentablemente, esa noche de belleza pronto se vería empañada por un derramamiento de sangre.

Sebastian, al darse cuenta de que no podía seguir con tal angustia de saber la verdad, decidió ir en busca de aquel hombre, no sin antes percatarse de que Ciel estuviera dormido. Cuando lo hizo, inmediatamente, se marchó en busca de la verdad.

Bard: ¿Sebastian? -Lo miró confuso al verlo salir de repente.

Sebastian: Saldré un momento, cuíden a Ciel mientras no estoy.

Bard: Sí, pero, ¿a dónde vas? -Le preguntó, pero fue ignorado por completo por aquel hombre que parecía llevar prisa- ¿No llevaras el auto?

Por supuesto, Sebastian nunca escuchó esto último. Aunque, si lo hubiera hecho, tampoco hubiera subido a su auto en ese estado.

A pesar de su furia, Sebastian sabía que era esencial no conducir en ese estado, consciente de la importancia de llegar sano y salvo a su destino. Había una cuenta pendiente que debía saldar.

Eran las 00:45 AM, un momento peligroso para caminar solo por las calles de Londres a esa hora.

Sebastian: Juro que te mataré, Claude...

Pero no era un individuo ordinario el que deambulaba por ahí. Sebastian no era más que un demonio en forma humana.

Después de unos veinte minutos de caminata, finalmente llegó a su destino: una encantadora casa de colores pasteles. Sin embargo, lo único que le importaba era la persona que estaba en su interior. Con determinación y furia contenida, Sebastian tocó la puerta tres veces y esperó a que alguien respondiera.

Claude: Ahh... ¿Quién demonios toca a estas horas? -Se quejó fuertemente por el escándalo, que continuó sin cesar hasta que finalmente abrió la puerta- Maldita sea, ¿acaso quieres mori...? ¿Sebastian?

Al abrir la puerta, Claude fue embestido inmediatamente y arrinconado contra el muro más cercano por el individuo que irrumpió en su morada de repente.

Claude intentaba liberarse del agarre del hombre, pero este era mucho más fuerte y le apretaba la tráquea, impidiéndole respirar con normalidad. Aun así, necesitaba hacer algo antes de quedar inconsciente o peor aún.

Claude: Sebas... tian... -Le habló entrecortado, intentando alcanzar su rostro pero sin éxito.

Sebastian, al ver la azulada apariencia de su "amigo", decidió soltarlo y permitir que cayera al suelo sin cuidado, dejando que aquel hombre tomara grandes bocanadas de aire con desesperación para saciar sus pulmones.

Claude: ¿Qué demonios...?

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando recibió un fuerte golpe directo en el rostro que lo hizo sangrar de inmediato.

Claude: ¡Ah, me rompiste la nariz, idiota! -Se quejaba, mientras era agarrado del cuello de la camisa por su agresor.

Sebastian: Y te romperé el cuello si no me dices ahora mismo la verdad. -Le dijo con total rabia en una voz que arrastraba la "s" al hablar- Dime, ¿qué demonios le hiciste? ¿Por qué no me dijiste que lo habías encontrado? ¿Por qué? -Volvió a golpearlo.

Black LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora