Capitulo 37

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Capitulo 37: La última prueba (Parte1)

POV. Ciel

El silencio de la noche envolvía mi habitación como una manta pesada. Las sombras danzaban en las paredes, proyectadas por la tenue luz de la lámpara de escritorio que apenas iluminaba el caos de mi vida. Observé mi reflejo en el espejo: un rostro marcado por la violencia, con un ojo morado y un labio inflamado que me recordaban la brutalidad de aquel encuentro. Limpié con cuidado mis heridas, sintiendo el ardor del alcohol sobre la piel. Cada toque era un recordatorio del dolor, pero también de la rabia que burbujeaba en mi interior.

Mientras me aplicaba un poco de ungüento, mi mente regresaba a la escena: su risa burlona, el impacto de su puño. Todo fue tan rápido. Pero no podía permitirme ser una víctima; necesitaba hallar la manera de escapar de esta espiral. Cubrí nuevamente mis lesiones con maquillaje, intentando ocultar cualquier rastro de ellas.

De repente, el timbre sonó en la noche, rompiendo el silencio como un disparo. Mi corazón se aceleró.

Ciel: ¿Quién podría ser a esta hora? -Me sequé las manos en un paño y me acerqué a la puerta, la incertidumbre apretando mi pecho. Al abrir, me encontré con una figura que me dejó paralizado.

Era él. Lo conocía perfectamente, a pesar del tiempo que había pasado. Su mirada, que solía ser cálida, ahora parecía llena de preguntas y preocupaciones.

Sebastian: Ciel...

Su voz era un susurro, pero el peso de sus palabras era abrumador. En ese momento, supe que mi vida estaba a punto de tomar un giro inesperado, y quizás, solo quizás, podría encontrar la manera de sanar, no solo las heridas de mi cuerpo, sino también las de mi alma.

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POV. T/N

Horas antes...

Londres, una metrópoli de millones de habitantes. Para ser precisos, 8.799.800 personas. Una cifra abrumadora, si me preguntan. Sin embargo, en un momento de búsqueda masiva, este número parece excesivo para solo 100 hombres que, desde hace un año, han estado buscando día y noche a una única persona entre esos millones.

Una persona en particular, y por supuesto, muy especial para un hombre que, por cierto, ha estado sufriendo internamente cada noche desde que el joven Phantomhive ya no está a su lado. Solo el aislamiento y el insomnio son sus amigos más cercanos, permitiéndole vislumbrar, aunque sea por breves segundos, al joven que tanto ama y extraña desde su partida.

Afortunadamente, este hombre tiene amigos, los cuales son lo suficientemente cercanos como para evitar que caiga en ese oscuro abismo conocido como depresión.

Bard: He vuelto, chicos. Les traje el desayuno. -Anunció, mostrando en sus manos un par de bolsas con comida- Aquí tienen.

Finnian: Muchas gracias, Bard. Ya me estaba sintiendo morir de hambre.

Bard: De nada. Pero... ¿dónde está Sebastian? Pensé que lo estaban vigilando.

Meyrin: Está arriba, descansando. Le dimos un pequeño calmante y parece que ha hecho efecto.

Bard: Oh, ya veo... -Dijo con una expresión que no reflejaba mucha sorpresa, pero tampoco estaba del todo convencido de que eso fuera cierto- Iré a verlo. Tal vez necesite un poco de abrigo.

Finnian: Sí, es lo mejor. Ve...

El rubio le pasó todas las bolsas a sus compañeros y, decidido, comenzó su camino hacia la planta alta de la casa. Una vez arriba, se dirigió a la habitación principal de su amigo, solo para abrir la puerta y descubrir que, en realidad, no estaba dormido como le habían informado. Por el contrario, estaba sentado al borde de la cama, mirando algo en su celular.

Black LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora