Capitulo 40

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Capitulo 40: La gran prueba (Parte1)

POV. Sebastian

Ha pasado una semana. Una semana desde que no he visto a Ciel. Una semana desde que me envió ese angustiante mensaje que, hasta hoy, sigo considerando una mala broma. Pero no lo es.

He tomado la decisión de no volver a ir. Temo que mi presencia pueda complicar las cosas y que Ciel termine herido. No puedo permitir que eso suceda; apenas se ha recuperado de sus heridas anteriores y no estoy dispuesto a arriesgarlo una vez más.

Me duele estar en casa sin tener noticias de lo que le está ocurriendo a Ciel; él tampoco me escribe ni me llama. En realidad, no comprende el verdadero motivo por el cual le di un celular.

Pero eso ha terminado.

No voy a pasar otra noche sin verlo o, al menos, sin saber algo sobre él.

No.

Por eso, esta noche iré a buscarlo. Aunque eso me cueste la vida.

Bard: Oye, ¿estás seguro de que quieres ir solo? ¿Y si ese tipo intenta algo?

Meyrin: Podría hacerte daño, Sebastian.

Finnian: No...

Sebastian: No se preocupen, no me pasará nada. Y si ese tipo intenta algo, se va a arrepentir. Pero estaré bien, se los prometo. -Dije, tratando de tranquilizarlos, aunque no pareció funcionar. Y, por supuesto, el primer abrazo llegó.

Finnian: Cuídate. -Me susurró suavemente, a lo que simplemente asentí levemente con la cabeza.

Meyrin también se acercó, pero esta vez tomó mi mano y le puso en ella un objeto que para ella era tan frágil como valioso.

Meyrin: Te traerá suerte. Igual que a mí.

Miré el objeto que tenía en la mano y era, nada más y nada menos, que su pulsera favorita. La recordaba bien; era la misma que le di cuando todos nos conocimos y decidimos formar un equipo. La verdad es que todos teníamos una igual, pero Finnian, Bard y yo perdimos las nuestras. A Finnian, su padre se la quitó. Bard le dio la suya a su hijo el mismo día del incendio en su casa. Y yo, perdí la mía el día que salvé a Ciel del incendio.

Solo Meyrin ha logrado conservar ese símbolo de nuestra amistad.

Sebastian: Gracias, Meyrin. -Le dije mientras me ponía la pulsera- Pero no hagan esto, ¿de acuerdo? Estaré bien, chicos. Lo prometo.

Bard: Ya deja de hablar. Ellos solo quieren ser amables.

Por supuesto, faltaba él.

Sebastian: ¿No vas a serlo tú? -Pregunté con curiosidad.

Bard: No. -Respondió con su tono de hombre fuerte, acercándose a mí con determinación- A diferencia de ellos, yo no me despediré porque sé que volverás a casa, y esta vez, no lo harás solo.

Por supuesto que no. Esta vez, voy a convencer a Ciel de que regrese conmigo a casa a toda costa.

Sebastian: Así será... -Le dije, tomando las llaves de mi auto que estaban sobre la mesita de la sala- Regresaré pronto. Si no estoy aquí para el amanecer, vayan a buscarme. Mientras tanto, Bard, tú estás a cargo.

Todos respondieron con un suave "De acuerdo", lo que me dejó un poco más aliviado.

Después de eso, salí de casa rumbo a ver a Ciel. Esta vez, con una determinación mucho mayor que en ocasiones anteriores.

Black LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora