Capitulo 36: Pasado (Parte2)
Con cada minuto que pasaba, las llamas se intensificaban, amenazando con consumir todo y a todos a su paso.
Sebastian no podía permanecer ni un minuto más en ese lugar. Tenía que salir de inmediato o su cuerpo sufriría el mismo destino que el resto de la mansión. Por eso, decidió girar sobre sus talones y finalmente, emprender su escape de aquella infernal casa.
- ¡Ayuda! ¡Ayuda!
En medio de un escenario desolador, donde solo había humo y cenizas, Sebastian logró escuchar una pequeña voz que clamaba por ayuda. Sin embargo, la visibilidad era escasa, y no podía determinar de dónde provenía ese sonido, ya que su visión comenzaba a nublarse, dificultando su capacidad de ver más allá de la sala de estar.
Sebastian: ¡¿Dónde estás?! ¡Dímelo y te alcanzaré! -Gritó en un intento angustioso por volver a escuchar la voz, pero esta vez no hubo respuesta, lo que sembró dudas en su mente- ¡Por favor, dímelo! ¡Solo dime dónde te encuentras! -Exclamó, y el silencio se hizo presente. Todo sucedió tan rápido, tan efímero, que parecía que su grito había sido una simple ilusión provocada por el dolor que sentía por haber quebrantado su promesa.
- ¡Estoy en el sótano! -Respondió finalmente, devolviendo el brillo a esos ojos carmesí, que se llenaron de lágrimas de felicidad al saber que aún tenía la oportunidad de cumplir con lo prometido.
Sebastian: ¡¿Dónde se encuentra el sótano?! -Preguntó, aguardando con paciencia una respuesta.
- Al pasar la sala, junto a los licores de papá. *Coff... coff...
Sebastian: ¡Entendido! ¡No te muevas de ahí, voy a buscarte! -Exclamó, y sin dudarlo, se dirigió hacia la sala de estar, a pesar de que estaba completamente en llamas y el riesgo de que la casa colapsara en cualquier instante era inminente.
Sin embargo, eso no le preocupaba en absoluto a Sebastian. Su única preocupación era encontrar al niño, que, por fortuna, parecía haberse refugiado en un lugar seguro.
Al llegar al área indicada, el joven se dio cuenta rápidamente de la existencia de una pequeña puerta en la pared, que resultaba ser la entrada al sótano. Para confirmar su suposición, decidió llamar.
Sebastián: ¿Estás ahí?
- Estoy atrapado y la manija de la puerta está muy caliente. No puedo girarla.
Sebastian: ¡Está bien, aléjate un poco!
- Ya lo hice.
Con esas palabras que confirmaban la situación, Sebastian se sintió libre para intentar patear con todas sus fuerzas aquella robusta puerta de madera. Sin embargo, por más esfuerzo que hacía, no lograba derribarla. Era demasiado pesada, y la única forma de liberar al niño era girar la perilla, que estaba demasiado caliente para tocarla. A pesar de ello, no era momento de titubear; así que, armándose de valor, Sebastian colocó su mano en la perilla. A pesar del ardor y el intenso dolor que le provocaba, hizo un esfuerzo por girarla y finalmente abrir la puerta.
Su mano sangraba de manera dolorosa, pero eso no le importaba en absoluto. Cuando finalmente dirigió su mirada hacia el interior del sótano, notó una pequeña figura que se encogió de miedo al verlo. Sin embargo, Sebastian no pudo evitar acercarse al niño y observarlo más de cerca.
El pequeño niño se encontraba asombrado ante la presencia de Sebastian, ya que nunca antes había visto a alguien tan fascinante y, a la vez, tan impuro como ese joven. Sus ojos azules se encontraron con los ojos carmesí del chico, y en un instante, sin necesidad de palabras, ambos se sintieron atraídos el uno por el otro.
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Black Love
Fanfiction"¿Qué me has hecho, Ciel?" "¿Por qué no puedo dejar de pénsar en ti?" "Desde aquel día en que te probé, no puedo hacerlo con otra persona, sin que tu rostro llegue a mi mente y termine nombrandote" "No puedo dejar de desear que vuelva a suceder."...
