—¿Tae? Él ha vuelto.
El camarero levantó la mirada de la botella de vino que estaba descorchando.
—¿Él?
Kim Yerim le miró de forma muy elocuente e hizo una inclinación con la cabeza, dejando que su coleta pelirroja quedara a un lado de sus hombros.
—Sí. Él. Ya sabes, alto, demoledoramente atractivo, el mismo que viene cada martes por la noche y que se pasa todo el tiempo escribiendo en una libretita...
—Siempre pide el especial sin postre. Sí, lo recuerdo —contestó Lee Taeyong apresuradamente, regresando con la botella en un esfuerzo por esconder el pequeño sobresalto a causa de sus nervios.
—Vaya, el Señor Mark lo colocó en tu sección de nuevo. —Yeri le informó con una ligera sonrisa—. ¿Es que pide sentarse ahí? ¡Es la sexta vez!
—¿Ah sí, la sexta? —preguntó Taeyong despreocupadamente, a pesar que desde hacía mes y medio esperaba con ansia la noche de los martes más por eso que por cualquier otra razón—. Ni me había dado cuenta —mintió—. Trabajo sesenta horas a la semana —le recordó—, no puedo acordarme de todo el mundo.
—Sí lo haces —contradijo Yeri.
Taeyong la miró de soslayo y trató de no sonreír.
—Bueno, será mejor que vayas —dijo ella de pronto mientras miraba a través de las persianas de madera que la separaban del resto del restaurante—. ¡Qué hombre tan elegante! —murmuró para sí misma.
Taeyong contuvo una carcajada. Terminó de abrir la botella y respiró profundamente para calmar sus nervios.
—¿La dejas de nuevo en la cubitera? —preguntó mientras le daba la botella a Yerim y se dirigía al salón comedor.
Elegantes luces empotradas, velas en las mesas y pequeñas luces parpadeantes reflejaban el elevado techo del comedor. Ventanales grandes y claros ofrecían una vista del cielo estrellado de Chicago, las mesas estaban cubiertas por finos manteles de lino, con cristal y vajilla china, distribuidas en el amplio espacio de niveles. Suave música de Jazz amenizaba el ambiente, los utensilios en los platos, y las sillas raspando el suelo al moverse. Jihyo, la camarera encargada de la puerta, escoltaba a una pareja desde el área de espera hacia una mesa libre, muchos clientes esperaban pacientemente disfrutando del champagne y entremeses ligeros.
A pesar de ser un restaurante de cuatro estrellas llamado "Martes", la comida y el servicio eran impecables.
Taeyong se movía sigilosamente a través de las mesas, vestía un uniforme negro que cubría por completo su delgado cuerpo. Él no era el tipo de hombre que destacara, era alto, pero delgado, bastante ordinario, su pelo era corto.
Su personalidad, tranquila y con tendencia a ser introvertido, hacía que a él le resultara natural ser discreto mientras trabajaba, le complacía que su ordinaria apariencia lo hiciera perfecto para deslizarse entre las sillas y llevar los platos, sin llamar la atención o interrumpir la comida de los clientes.
Era perfecto para eso y lo disfrutaba. Y noches como ésa mucho más.
Deteniéndose cerca de la fuente, Taeyong buscó en el cuarto a su objetivo. En una tranquila mesa para dos, estaba un hombre sentado solo.
Había estado viniendo al restaurante esporádicamente desde que abrió hace ocho años, pero en el pasado año, él había comenzado a ir con más regularidad. Se reunía en las puertas del "Martes" con el propietario del restaurante cada vez que venía a comer, siempre se sentaba en la misma mesa. Venía una vez a la semana siempre en martes, y se sentaba. Taeyong no sabía por qué. Siempre ordenaba el especial, sin ver lo que se ofrecía ese día y el vino de la casa; no tomaba postre.
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Martes | Jaeyong
Fanfiction"... lágrimas cayeron libres cuando Jaehyun desapareció en la oscuridad." 🥀 A D A P T A C I Ó N. 🥀
