Aproximadamente una semana después de la dura experiencia, Taeyong seguía rehusándose a contestar la puerta o el teléfono. Se quedaba en su apartamento con sus perros, llenándose de amargura ante la decepción de Jaehyun, lanzaba cosas cuando pensaba en las muchas veces que soñó con que regresaba con él. No era justo, sabía que estaba vivo y aun seguía enojado con él. Y era aún peor si lo que dijeron Mark y Jeno acerca de que Jaehyun seguía amándolo era cierto.
Taeyong estaba sentado en su sofá, mirando por la ventana la ventisca, cuando sonó el timbre. No se movió, dejó que llamaran de nuevo. Continúo sonando insistentemente hasta que Taeyong giró la cabeza lentamente y miró hacia la puerta.
Finalmente se levantó y se dirigió hacia la puerta arrastrando sus desnudos pies por el suelo de madera, presionó el botón.
—¿Qué? —dijo molesto. La última vez había sido Yerim, llevándole un paquete de comida del restaurante.
—Déjame entrar, Taeyong —la suave voz de Jaehyun sonó en un tono directo.
Taeyong presionó el botón sin incluso pensar en lo que estaba haciendo, y entonces sacudió la cabeza exasperado de lo automático que hacía lo que Jaehyun le decía. Sabiendo que él entraría, Taeyong le quitó la llave a la puerta y se dirigió de regreso al sofá. Estaba empezando a temblar mientras se cubría con la manta. «¿Por qué estaba Jaehyun aquí?».
Cuando se oyó la perilla, Taeyong contuvo la respiración. Lo único que podía hacer era quedarse ahí y tratar de no temblar cuando Jaehyun entrara al apartamento.
Jaehyun luchó por quitarse el abrigo y colgarlo en uno de los ganchos junto a la puerta y levantó la cabeza para mirar a Taeyong, pero no se adentró más en el apartamento. Taeyong se sorprendió al ver que seguía usando el cabestrillo. Debía sentirse incómodo con él, y aun así, seguía moviéndose suavemente como si no le doliera nada.
Taeyong lo miraba incapaz de pensar en una simple y sola cosa qué decir.
—Hola, Taeyong —dijo Jaehyun suavemente, el acento irlandés aun parecía inusual y extraño en su boca.
Taeyong parpadeó y abrió la boca para decir algo pero la cerró rápidamente y sacudió la cabeza. Tragó con dificultad, permitiéndose a sí mismo mirar a su anterior amante. Usaba unos vaqueros, botas y una sencilla camiseta azul. Taeyong nunca lo había visto en nada diferente a sus costosos trajes de etiqueta o... sin nada. Eso era desconcertante.
—Hola —murmuró finalmente.
—Te ves bien —comentó Jaehyun después de un momento de silencio.
En ese momento los perros salían de la habitación donde habían estado tomando una siesta junto a la chimenea y corrieron hacia la puerta como una turba hacia los tobillos de Jaehyun.
—¿Mark ha estado cuidándote? —preguntó Jaehyun mientas los perros lamían las botas y la orilla de los vaqueros. No apartó la mirada de Taeyong mientras ellos continuaban a su alrededor—. ¿Puedo entrar? —preguntó cuando Taeyong no contestaba.
Taeyong estaba demasiado aturdido para hacer otra cosa, así que asintió. No quería apartar la mirada ni por un segundo. Con lo enojado que estaba, había creído que podría permanecer sereno en presencia de Jaehyun, pero el verlo de nuevo, aquí en su casa, era a la vez doloroso y maravilloso.
Qué... por qué... cómo... muchas preguntas giraban en su cabeza, y no había manera de que pudiera escoger una, así que permaneció con la boca cerrada y se levantó del sofá. Miró a Jaehyun deliberadamente a los ojos y caminó hacia él deteniéndose más o menos a un brazo del otro hombre.
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Martes | Jaeyong
Fanfiction"... lágrimas cayeron libres cuando Jaehyun desapareció en la oscuridad." 🥀 A D A P T A C I Ó N. 🥀
