Taeyong estaba inclinado riéndose tan fuerte que apenas podía mantenerse de pie. Cada vez que trataba de detenerse, inhalaba y empezaba de nuevo.
—Dios. ¡Ojalá tuviera una cámara!
—Cállate —murmuró Jaehyun mientras luchaba con el grupo de cachorros acróbatas. Cada vez que quitaba uno de su larga y suave bufanda, otro tomaba su lugar, y empezaba a jalar de nuevo. La bufanda estaba extrañamente enredada en las patitas de uno de los cachorros que patas arriba luchaba por girarse, y Jaehyun estaba tan incómodo con el animalito al que apenas tocaba para desenredarlo de la bufanda que lo estaba ahogando. Riéndose, Taeyong finalmente se alejó de la puerta para ayudar.
—No tienes idea de lo adorable que es verte con ellos.
—¡Son tan pequeños! —insistía Jaehyun frustrado. Levantó uno para demostrarlo, sosteniéndolo en su gran mano, el pequeño cachorro meneó la cola entre sus dedos—. ¿Cómo pueden ser tan pequeños y tan molestos al mismo tiempo?
La pregunta expresada con total seriedad, causó que Taeyong volviera a estallar en carcajadas.
—Ellos son pequeños, sí, pero compensan su tamaño con su actitud —logró responder—. Y no molestan. Solo son testarudos.
Se detuvo a desenvolver a Scarlet de la bufanda de Jaehyun.
—Como sea, ¿por qué tienes cuatro? —preguntó Jaehyun, gruñendo cuando se inclinaba a bajar al pequeño cachorro de nuevo—. ¿Y qué diablos hago para que ellos me quieran tanto?
Taeyong recuperó la bufanda de Jaehyun y la enredó en su mano, acomodándola alrededor del cuello del otro hombre antes de que otro cachorro pudiera alcanzarla.
—Bueno, en un principio solo iba a comprar dos para que se hicieran compañía uno al otro —dijo—. Cuando contacté al propietario, tenía una cría de tres. No quise dejar a uno solo. Así que compre a Cobalt, Scarlet, y Saffron. A las pocas semanas un amigo mío vio a Snow boll en un refugio de una sociedad humanitaria, y pensó que uno más no haría mucha diferencia —se rio y levantó a Saffron y Snow boll—. Y creo que les gustas porque eres adorable —dijo con una sonrisa, inclinándose para robarle un beso.
—Fascinante —gruñó Jaehyun, mientras miraba con fastidio a los cachorros y les hacia mimos en su delicadas cabezas.
Taeyong sonrió cálidamente.
—Gracias —dijo—. Ahora ve por Cobalt y Scarlet, y los meteré en el corralito con su comida así podrás tener algo de paz —agregó.
Jaehyun miró hacia los otros dos cachorros. Frunció el ceño, se inclinó y los levantó cuidadosamente. Los llevó al corral y se arrodilló para dejarlos en el interior. Taeyong sabía que estaba preocupado de dejarlos caer, si lo hacía de cualquier otra manera.
Mordiéndose el labio, Taeyong observaba el cuidado con el que Jaehyun sostenía a los pequeños, lo encontraba encantador e hilarante al mismo tiempo.
—Pronto crecerán. Solo son bebés ahora.
—Son malvados —anunció Jaehyun con seguridad mientras los miraba.
Taeyong se reía de nuevo mientras dejaba al otro par en el corralito.
—Sí, tienen un ambicioso plan para apoderarse del mundo.
Jaehyun murmuró entre dientes mientras se quitaba el abrigo.
Taeyong levantó sus cejas.
—¿Qué fue eso?
—Nada —contestó Jaehyun mientras dejaba su abrigo en el respaldo del sofá y se giraba a ver la cara de Taeyong frunciendo el ceño ligeramente.
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Martes | Jaeyong
Fanfiction"... lágrimas cayeron libres cuando Jaehyun desapareció en la oscuridad." 🥀 A D A P T A C I Ó N. 🥀
