Nakamoto Yuta retiró rudamente la venda de los ojos de Taeyong, y éste parpadeó varias veces, tratando de que sus ojos se acostumbraran a su nuevo entorno. Después de meterlo en la parte de atrás de una furgoneta sin ventanas, Nakamoto le había cubierto los ojos y lo había atado como un árbol de navidad. Entonces se movieron por lo que pareció ser una eternidad. Taeyong había perdido la cuenta de las vueltas y los altos. Por lo que sabía, Nakamoto podría simplemente haber conducido dando cincuenta vueltas alrededor de su calle y seguir en su vecindario o ellos podrían encontrarse en Milwaukee.
Definitivamente estaban en un gran edificio, uno con pocas ventanas y mucho polvo. Parecía ser un almacén abandonado y estaba frío. Taeyong no tuvo oportunidad de coger su abrigo y ya estaba casi congelado cuando llegaron a la furgoneta. El frío se metió en sus huesos, haciendo que temblara.
El enorme cuarto estaba lleno de cajas de madera y el suelo estaba cubierto del serrín que se usa para empaquetar. En el fondo había una oficina iluminada con una débil luz. Nakamoto empujó la espalda de Taeyong para que empezara a caminar en esa dirección.
Cuando se acercaban, Taeyong se dio cuenta de quién estaba ya en la oficina. Su aliento se quedó dolosamente en su pecho cuando vio a Mark Lee.
Mark gruñó suavemente, estaba atado a una silla de metal en donde estaba sentado, y miraba sobre el hombro de Taeyong a Nakamoto.
—Te dije —expuso con una rasposa voz—, que Taeyong no tiene nada que ver con esto.
—Bueno, ahora lo tiene —replicó Nakamoto, divertido. Él le dio a Taeyong otro rudo empujón entre los omoplatos, empujándolo dentro de la oficina—. ¿Sabes lo que es eso? —preguntó, señalando una pila de cinta plástica oscura en una silla a lado de Mark.
—Sí —murmuró Taeyong—. Es cinta industrial.
—Muy bien —Nakamoto se rio—. Entonces úsala —le ordenó.
Taeyong se alarmó.
—¿Quieres que use la cinta industrial en mí mismo atándome a la silla?
—Sí, cariño, y lo quiero rápido, ¿eh? —musitó Nakamoto—. Estoy seguro que tendremos compañía muy pronto.
Taeyong renuentemente se dirigió a la silla y tomó la cinta.
—¿Qué es lo que quieres que sujete? —preguntó con un claro resentimiento en su voz.
—Los tobillos a las patas de la silla, las muñecas a los brazos —ordenó Nakamoto seriamente—. Date prisa.
Taeyong frunció el ceño, pero se sentó y pasó la cinta por sus tobillos por encima de los vaqueros. Le dio otra vuelta y fue hacia su muñeca izquierda y la amarró lo suficiente para mover su mano pero no para sacarla fuera del plástico.
—Lo siento —dijo sin arrepentimiento—. Pero ya no puedo hacer nada más.
—Jeong está perdido —respondió Nakamoto mientras caminaba y amarraba con la cinta la otra mano de Taeyong, apretando lo suficiente para lastimar la muñeca.
—¡Maldita sea! —siseó Taeyong, cuando sintió sus dedos rígidos por la presión.
—Suficiente de lloriqueos —dijo Nakamoto malhumorado golpeándolo con el revés de su mano.
Taeyong gritó de dolor cuando su cabeza se fue hacia a un lado con la fuerza del golpe. Cuando la enderezó, vio que sangraba por la esquina de la boca.
—Déjalo en paz de una jodida vez —exigió Mark.
—Debiste mantener a Jaehyun lejos de él —corrigió Nakamoto, alejándose.
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Martes | Jaeyong
Fanfiction"... lágrimas cayeron libres cuando Jaehyun desapareció en la oscuridad." 🥀 A D A P T A C I Ó N. 🥀
