— Chicos bajen ya. Las cosas ya están en el camión, sólo faltan ustedes — ordenó papá desde el primer piso. — Los esperaré en el auto.
Sí, la decisión ya había sido tomada, nos mudábamos a San Francisco. Papá quería pasar más tiempo con nosotros, pero sus viajes para visitar a Sara, su novia, lo impedían... Entonces nos mudábamos a San Francisco, donde vive la novia de nuestro padre, pero sólo que en otra casa, ella no vivirá con nosotros... Creo.
— Bueno... creo que este es el adiós Morgan — dije y atrapé a mi única y mejor amiga mujer, entre mis brazos, dejándola sin aire. Ella trataba de aflojar mi agarre pero yo no se lo permitía... no la vería más y si era necesario la llevaría a su tumba. Nah.
— Charly... no... Respiro — se quejó y aflojé un poco mi agarre, pero no tanto— ¿Desde cuándo tu eres tan dulce?
— Desde que supe que no te vería más pedazo de estúpida...
Ya habían pasado dos días que nos enteramos de la mudanza y desde entonces no quise separarme de Morgan ni por un mili-segundo.
— Y ahí volvió mi Charly — solté una risita y me separé de ella. Nos miramos por un rato con expresión seria pero ella se puso a llorar.
Bipolar. De a rato ríe, de a rato llora.
— No, no llores, por favor — rogué, odiaba verla llorar. En realidad, odio ver a cualquier persona llorar, a menos que se lo merezca, claro, en ese caso me rio o burlo... pero ella en particular me partía el corazón. Y lo peor es que, jamás supe que hacer cuando veo llorar a las personas, me causa desesperación y ansiedad, no sé como consolarlas... Soy un fracaso como persona.
— Es que... te vas Charly... y me dejas. ¿Qué haré sin ti? — la apreté de nuevo a mí en otro abrazo.
Somos amigas desde los 11 años, gracias a Luke, su hermano quien me la presentó, y desde entonces jamás nos habíamos separado, ni para irnos de vacaciones. Nunca.
— Lo sé, pero siempre podrás ir a visitarme... no estamos tan lejos, sólo a unas cuantas horas y podrás ir cada fin de semana si así lo deseas... y no te preocupes papá estuvo de acuerdo con eso, sabes como es él y lo mucho que te quiere... Jamás dejaremos de ser amigas Morgan, te lo prometo — ella se separó de mí y me sonrió.
— ¿De verdad? — preguntó haciendo un puchero que me hizo reír.
— ¿Alguna vez te he mentido? — ella arqueó un ceja. — No me respondas — hable antes que ella lo hiciese. — De verdad, nunca me separaría de ti estúpida, eres mi mejor amiga.
— Jamás dejarás de insultarme ¿Verdad? ¿Ni en un momento como este...?
— ¿Y qué esperabas? Insultar es parte de mi, de mi esencia —ella soltó una carcajada.
— Tienes razón, es parte de tu esencia de camionero — ahora ambas estábamos riendo.
— ¿Vamos?
— Vamos...
Bajamos las escaleras y allí estaban cinco de mis seis hermanos, faltaba Ryan, el pequeño geniecillo.
— ¿Y Ryan? — le pregunté a la manada de feos con los que comparto sangre.
— Despidiéndose de sus amiguitos — respondió Kendall.
— Charly yo me tengo que ir ya, mamá se está por marchar y debo quedarme con mi hermanita, porque, ya sabes, Luke no esta... — avisó Morgan dándome un fuerte abrazo, uno de despedida.
— Adiós tonta, cuando llegue a la nueva casa, si no me duermo antes, hablaremos por Skype ¿De acuerdo? Te quiero — ella asintió aguantando el llanto y salió disparada de la casa.
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Somos 7 rubios
UmorismoUna casa. Siete hermanos. Siete rubios amantes de las bromas, las fiestas y el skate. Siete alocadas mentes que siempre están pensando en hacer algo "no muy bueno". Siete adolescentes con una gran capacidad para meterse en problemas. Ellos...
