17. Una cita extraña

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Dedicado a: Estheriita y dawix_

— Aún no puedo creer que me hayas ganado en esa apuesta — murmuró Daxon y yo reí.

— No se que es lo que te sorprende, soy mejor que tu en todo — él rodó los ojos.— Ahora ¿Cuál escoges; rojo o celeste? — pregunté señalando los vestidos que tenía en mi mano.

Oh si bebes.

Ya que lo aplaste como el asqueroso gusano que es, ahora estábamos con Sara escogiendo su atuendo para mañana.

Somos malvadas.

Aún que antes de deleitarme con esto tuve que ir a un hospital.

Cuando llegué a casa y mi padre supo que me habían atropellado perdió todo tipo de control, tanto físico, como mental. Comenzó a correr -literal- por media casa de una forma algo extraña y de un momento a otro me cargo al auto a la fuerza y me llevo al hospital más cercano...

Por suerte me atendieron enseguida. Me revisaron un poco, me hicieron unas radiografías y listo... Como yo dije, no era nada grave... Pero, claro, a mi nadie me escucha.

— Son salmón y verde agua, no rojo y celeste, Charly — me recordó Sara por segunda vez.

— Es lo mismo — ella puso los ojos en blanco. — ¿Y bien?

— Yo digo que el salmón — sugirió. — Se te vera mejor con esas piernas.

Daxon tomó el vestido tirando maldiciones por lo bajo y se fue de la habitación.

Con Sara intercambiamos miradas y estallamos en carcajadas.

— No puedo creer que te este ayudando en esto — dijo sin dejar de reír. — Me sentiré culpable luego... Pero de todas formas, quiero fotos de él con ese vestido — pidió cómplice.

— Oh, descuida, las tendrás — aseguré.

No sólo ella las tendría, sino también, todo el instituto.

Sara se puso de pie y me miró sonriente.

— ¿Te pasa algo? — le pregunté ya que no dejaba de mírame.

— ¡Es que es tu primera cita! — gritó saltando por todos lados.

Loca.

— ¿Y qué?

— ¿Como "y qué"? ¿Qué tal es él chico? ¿Es guapo? ¿Es sexy? ¿Tiene bonito trasero? — esas y millones de preguntas más salían de su boca sin parar.

Le aventé un almohadón para que se callara.

— Lo siento... ¡Es que estoy emocionada!

— Descuida, casi ni se nota — ironice y ella me lanzó el mismo almohadón de vuelta.

— ¿Qué usarás para tu cita? — preguntó aún emocionada.

— Pensaba ir con esto — me encogí de hombros señalando mi ropa.

Pantalones, remera, sudadera...

— Deberías usar algún vestido tu también, puedes usar alguno de los que te compramos con tu padre la semana pasada — sugirió y yo negué.

¿Acaso fumo alguna clase extraña de yerba?

Ni loca usaría esas cosas.
La semana pasada, cuando nos mudamos para acá, mi padre y Sara fueron de compras, y como ella se enteró de que yo no tenía mucha ropa de chica tuvo la maravillosa idea de comprarme media tienda... Ahora por su culpa, mi armario esta repleto de ropa.

Somos 7 rubiosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora