Me desperté porque alguien me estaba lamiendo la cara. Abrí los ojos y ahí estaba Bozz. Llenándome de baba.
— Déjame — gruñí girandome sobre la cama.
Intenté levantarme pero una punzada en la cabeza me detuvo.
— Maldita resaca.
Bozz se acostó encima de mi sin ánimos de salir.
— ¿Estas cómodo, desgraciado? ¿No podías sólo acostarte sin despertarme?
Se hizo el sordo.
— Se perfectamente que me oyes — volteó la cabeza hacia mi con su típica cara de: Deja de joder.
Ganaste esta batalla, Bozz. Pero no la guerra.
Cerré los ojos para volver a dormir pero un olor nauseabundo inundo mis narices.
— Bozz, ¿fuiste tu? — él salió de encima mio y el olor se hizo más fuerte. — ¡Dios, si fuiste tu! — tapé mi nariz con la almohada — Wakala Bozz, me lo fumé todo — lo regañé y me levanté buscando aire fresco. — Cochino.
¿Qué le dimos de comer a ese bastardo?
Bajé las escaleras y fui hasta la cocina.
«Que silencio hay»
Seguramente mis hermanos duermen y papá está con Sara.
Tomé una pastilla para el dolor de cabeza y me preparé un sándwich.
Después que terminé mi comida subí las escaleras y entré al cuarto de Kendall y Connor.
Ambos estaban durmiendo.
Salí con cuidado para no despertarlos y fui hasta la habitación de los mellizos.
También estaban durmiendo.
Luego fui a la de Kyle y este también dormía.
Sonríe de oreja a oreja y fui a despertar a Ryan. Entré con cuidado y me acerqué a su cama.
— Ryan — susurré.
Él abrió los ojos y me miró medio enojado.
— ¿Qué haces aquí? — preguntó con voz ronca.
— Todos duermen y me parece que es el momento de hacer algo... bueno.
— ¿Cómo qué?
— ¿Recuerdas los juegos artificiales que no usamos para navidad? — él asintió sonriendo. — Es momento de hacerlo.
Ryan se levantó de la cama y esperé a que se vistiera para bajar las escaleras. Juntos fuimos al sótano y agarramos dos cajitas repletas de fosforitos [1].
— ¿Alcanzará? — preguntó y asentí.
— Será suficiente como para que salten un poco de la cama.
Volvimos al segundo piso pero antes tomamos cada uno un encendedor.
— Nuestro objetivo principal son los mellizos y Kendall — él asintió estando de acuerdo. — Así que una de estas bebes va ir al cuarto de cada una de las víctimas.
— Despertemos a Connor, él es bueno...
— No Ryan, los únicos buenos y lindos somos tú y yo. Además se despertará cuando esto comience a sonar — sonreí de forma malvada agitando la cajita en mis manos.
— Nos van a matar — dijo y asentí sonriendo. — ¿Dónde ves lo gracioso?
— No lo sé — admití —Pero será épico.
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Somos 7 rubios
HumorUna casa. Siete hermanos. Siete rubios amantes de las bromas, las fiestas y el skate. Siete alocadas mentes que siempre están pensando en hacer algo "no muy bueno". Siete adolescentes con una gran capacidad para meterse en problemas. Ellos...
