— ¿Charly? — preguntó papá en cuanto entró a la cocina. — ¿Eres tu?
— No, claro que no, sólo me parezco.
— Niñita tonta — dijo envolviendome en sus brazos.
— Dejame — pedí retorciéndome como gusano.
Me soltó y comenzó a rebuscar comida en la alacena.
— ¿A que se debe que estés despierta tan temprano?
— Bozz — resople y el me miró sonriendo.
— ¿Otra vez se metió en tu cama y comenzó a lamerte el rostro? — preguntó y asentí mientras me llevaba otra cucharada de mi desayuno a la boca.
Nuestra mascota tenía esa costumbre, al menos conmigo, se mete en mi cama y comienza a lamerme el rostro como si yo fuese una paleta o algo así...
Y por su culpa es que madrugue tanto, justo hoy. ¡Un viernes!
Pero lo perdono, sólo porque lo amo demasiado... y porque es viernes, nadie puede estar reicoroso, triste, abatido, de mal humor un VIERNES. porque es ilógico, osea, se aproxima el fin de semana, dos días libres de instituto. No hay razón para estar mal.
La semana paso normal, nos llevamos mucho mejor con Nina, Matt, Jace, Garent, Clara y Tylor... Justamente, hoy quedamos de juntarnos todos en casa después de la escuela.
En cuanto a Morgan y los demás, ayer hablamos y ella me contó que ahora gracias a la foto que le mandé, sigo siendo heterosexual y que Trina esta muerta de envidia y me quiere matar... Todo normal.
— ¡No me toques!
Levanté la vista de mi cereal y miré a Kyle, quien acababa de recibir una bofetada en el trasero por parte de Kendall.
— Tu empezaste — le reprochó Kendall mientras se ponía sus converse.
— ¿Por qué te calzas antes de ponerte los pantalones? — pregunté confundida.
Es decir, la gente normal primero se pone los pantalones y luego los zapatos. Pero Kendall sólo estaba en boxers y en converse.
— ¡Oh, sabía que olvidaba algo! — dijo y se fue, supongo que a vestirse.
— ¿Como demonios alguien se olvida de vestirse? — pregunté.
— No eres quien para juzgarlo, tu una vez te fuiste en pijama al instituto — me recordó papá.
— Si, pero estaba vestida.
— Pero olvidaste cambiarte.
— Claro que no. Sólo no tenía la voluntad ni las ganas para hacerlo.
— Tu nunca tienes voluntad para nada — habló Kyle acercándose a donde estábamos.
— Lo dices como si tu la tuvieses — le dijo papá para luego chocarme los cinco.
Toma eso.
— Cierra la boca.
— ¡PAPÁ! — gritó Ryan desde el segundo piso.
Segundos después, Daxon y Kendall (ya vestido) bajaban las escaleras a toda velocidad.
Algo hicieron.
—¿Qué le hicieron a su hermano? — les preguntó papá pero su respuesta llegó al mismo tiempo que Ryan bajaba las escaleras con la cara llena de dibujos obsenos hechos con un marcador negro.
— ¡Diles algo! — chilló enojado. — Esto no se me quita de la cara.
Tanto papá como los demás, no podía hablar ya que estaba descostillandose de la risa.
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Somos 7 rubios
HumorUna casa. Siete hermanos. Siete rubios amantes de las bromas, las fiestas y el skate. Siete alocadas mentes que siempre están pensando en hacer algo "no muy bueno". Siete adolescentes con una gran capacidad para meterse en problemas. Ellos...
