Lucía.
—Estoy muy feliz de irme con los dos a España. Así voy a recuperarme más rápido, gracias por acompañarme.
Ambos me sonrieron y seguimos hablando de cualquier otra cosa.
Una hora después ya estábamos embarcando. Rocío se quiso sentar más atrás, y nos dejó a nosotros solos adelante. Yo como siempre del lado de la ventana, y él a mi costado.
Fueron 12 horas de vuelo bastante rápidas, porque estuve dormida durante todo el viaje. Pero sentía mucha emoción por llegar, estaba feliz de que Joaquín me acompañe a comenzar mi recuperación.
Sé que no le gusta venir a Madrid por lo que pasó hace un par de años, pero lo hace por amor, y para mí es muy importante. Hace mucho no viajábamos juntos para España, así que lo valoro infinitamente.
Joaco me despertó cuando estábamos aterrizando. Lo primero que hice fue sonreirle y apretarle la mano, porque no podía darle un beso, y luego miré hacia atrás para ver a mi hija.
Ella aparentemente, estaba esperando mi mirada, y nos sonreímos mutuamente. Allí aprovechó y me tomó una foto que luego subió a su historia de instagram. Por supuesto, en mis ojos se podía ver la felicidad que tenía, a pesar de haber pasado momentos difíciles en los últimos días.
Pasamos por migraciones y todo el papeleo que hay que hacer en el aeropuerto, y finalmente salimos a encontrarnos con Damían, que nos fue a buscar.
Nos abrazamos, nos saludamos muy contentos, ya que hace mucho no nos veíamos y enseguida nos fuimos para nuestros respectivos departamentos.
.
Pasaron unos cuantos días, y todo marchaba muy bien, y me encontraba mucho mejor. Pero algo eclipsó la felicidad que sentía.
Estabamos comiendo los 4 en familia en mi departamento. Hasta que una conversación puso muy tensa a Rocío.
—Ma, la semana que viene nos vamos a Inglaterra con Damián.
—Ay si nosotros también estuvimos viendo pasajes —Miré a Joaquín.
Rocío mira de reojo a Damián y habla. —¿Ah sí, y a dónde?
—Y a Inglaterra...
—Eh podemos ir a tu habitación a hablar un segundo, mamá
—Claro...
Nos paramos y nos dirigimos a mi cuarto. Ahí se desató la peor guerra.
—¿Me podes explicar que necesidad de seguirme a todas partes tenes?
—¿Quién te está siguiendo Rocío? Con tu tío simplemente queremos viajar, y hace mucho no vamos para allá.... De paso va ser bueno para mi salud.
—Sisi y yo soy boluda. Dale Graciela, no nos hagamos.
La fulminé con la mirada. —Primero me hablás bien, y segundo acordate quién te da las tarjetas de crédito.
En ese insistente empezamos a discutir a los gritos, lo que provocó que Joaquín intervenga. Damián como siempre decidió mantenerse al margen y se quedó en el comedor.
—¿Me pueden explicar que está pasando? —Dijo Joaquín. —Dos segundos solas y ya se están matando.
Rocío estaba llorando y como una nena chiquita fue a los brazos de su tío.
—Me tiene harta esta mujer, me sigue a todas partes y encima no lo reconoce. Me quiero ir con mi novio unos días y va y me sigue otra vez. No la soporto más. —Habló Rocío entre gritos y sollozos.
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Pimpinela One Shots
RandomHistorias cortas de Pimpinela, inspiradas en sus entrevistas, shows y demás. Todas las historias serán de un capitulo, aunque tal vez haya alguna excepción.
