Capitulo 17.

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Tras varias semanas de entrenamiento, Naruto y Jiraiya se sentaron juntos en un claro del bosque. Naruto, con el rostro sudoroso y los músculos adoloridos, miró a su maestro con una expresión seria.

"Oye, Jiraiya-sensei," comenzó Naruto, rompiendo el silencio que los rodeaba. "Hay algo que quiero preguntarte."

Jiraiya, que se encontraba escribiendo algo en un pergamino, levantó la vista con curiosidad. "¿Qué sucede, Naruto?"

"Desde que empezamos a entrenar, has sabido mucho sobre mis habilidades, incluso cosas que yo mismo no sabía," dijo Naruto, frunciendo el ceño. "¿Cómo es posible que conozcas tanto sobre mí? ¿Por qué te interesa entrenarme?"

Jiraiya guardó silencio por un momento, como si estuviera buscando las palabras adecuadas. "Es una larga historia, Naruto," respondió finalmente. "Pero supongo que ya es hora de que lo sepas."

Naruto se inclinó hacia adelante, esperando con ansias las respuestas. "Soy todo oídos."

Jiraiya suspiró y miró hacia el cielo. "Naruto, hay muchas cosas sobre tu pasado que nunca se te han dicho. Para empezar, tu padre fue uno de mis mejores alumnos y, además, fue el Cuarto Hokage, Minato Zenin."

Los ojos de Naruto se abrieron de par en par. "¿Mi padre... fue el Cuarto Hokage?" murmuró, incrédulo. "¿Por qué nadie me lo dijo?"

"Tu padre tenía muchos enemigos," explicó Jiraiya. "Y para protegerte, se decidió mantenerlo en secreto. Fue una forma de asegurarse de que tu vida no estuviera en peligro por su legado."

Naruto apretó los puños, sintiendo cómo una ola de emociones se agitaba en su interior. "Entonces... ¿has estado observándome por todo este tiempo porque eras amigo de mi padre?"

"No solo eso," dijo Jiraiya, sonriendo ligeramente. "Verás, Minato y su esposa, Kushina, me nombraron tu padrino antes de que nacieras. En cierto sentido, soy algo así como tu ahijado."

Naruto sintió que su corazón se detenía por un momento. "¿Mi... padrino?" repitió. "¿Entonces siempre has estado ahí, observándome desde la distancia?"

Jiraiya asintió. "Sí. Pero no quería intervenir hasta que estuvieras listo. Quería que crecieras por tu cuenta, que encontraras tu propio camino."

Al escuchar esas palabras, algo dentro de Naruto se rompió. Se levantó de un salto, con los ojos llenos de rabia y lágrimas. "¡Entonces, si siempre estuviste ahí, ¿por qué nunca me dijiste nada?!" gritó, su voz resonando en el bosque. "¡Pasé toda mi vida solo, pensando que no tenía a nadie! ¡Y tú... tú sabías todo este tiempo!"

Jiraiya se mantuvo en silencio, observando cómo la rabia de Naruto crecía. "Naruto...," comenzó, pero el joven shinobi ya no quería escuchar.

"¡No quiero tus excusas!" rugió Naruto, y en ese momento, los tatuajes de Sukuna comenzaron a brillar en su piel. "¡Si realmente me conocías, entonces pelea conmigo! ¡Déjame desahogar toda esta rabia!"

Naruto se lanzó hacia Jiraiya, y sus movimientos eran más rápidos y precisos que nunca, su chakra se sentía más denso y poderoso. Usando la técnica de "Desmantelar", lanzó cortes precisos hacia Jiraiya, que apenas pudo esquivarlos a tiempo.

Naruto: El Shinobi MalditoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora