[Sae Itoshi]
Últimamente, todo se sentía extraño; bañarme y ver mi cuerpo desnudo era raro, verme al espejo y notar como las marcas que el imbécil del innombrable (voy a empezar a llamarlo así) había dejado se desvanecían, o como me despertaba y tenía una erección enorme en mis pantalones por soñar nuevamente con lo que sucedió, como si me persiguiera sin fin.
Como si estuviese incompleto.
Y aquí estaba ahora.
—Entonces... ¿vos sos..?—Pregunté con un espacio para dejarla hablar, finalmente animándome a levantar apartar la mirada de mi nuevo celular para encontrarme con los ojos, bien abiertos y nerviosos, de la chica pelirroja que tenía en frente.
—Ah...—Ella pareció titubear en su lugar mientras jugaba con sus dedos, a lo que tomé como si había olvidado su nombre. Rodé los ojos.
—Tu nombre, ahora—Ordené, mi voz haciéndola tomar un paso atrás y mirar al suelo, ruborizada.
—Me dicen Nishimura—Respondió con rapidez, su pequeño cuerpo casi tensándose. Tomé un respiro profundo antes de cruzar los brazos y mecer las caderas a un lado, dándole una mirada de arriba a abajo que la puso más tensa de lo que ya parecía.
—Nombre bastante comuncito.
—Ay, bueno...
El suspiro que dejé salir fue el único sonido humano que podía oírse además de las respiraciones del otro gracias al silencio incómodo que causó mi chiste, que según parece, para ella fue de mal gusto por la poca confianza que había entre nosotros, lo que sería obvio por que nos acabamos de conocer.
¿Que de dónde salió?
—¿Y este?—Pregunté alzando el sobre de una carta, Oliver dejando su lata de cerveza (que me obliga a comprar y tener en casa en caso de que él venga y quiera algo de beber) sobre la mesita de luz que estaba al lado de mi cama, casi en el borde.
Negó con la cabeza.
—Se ve muy inocente—Dijo en un eructo mientras agarraba más sobres de mi mochila y las iba mirando una por una.—Tiene que verse tonta y fácil, o alguna que diga directamente lo que quiere y ya... auch!—No dejé que terminara de explicarlo; simplemente lo pateé en la pierna, para después seguir con otra.
—No entiendo cómo algo se vería tonto o fácil... lo más tonto que habré visto hasta ahora es la mala ortografía y el árbol con H.
—¡Ésta!—El grito poco varonil de Oliver me interrumpió; revoleaba una carta abierta que a mis ojos se veía bastante normal mientras repetía que era la indicada.
"Itoshi... no creo que me conozcas, pero yo sí. De verdad me parece que sos alguien muy... no sé cómo explicarlo, ¿no sería mejor que lo hablemos en persona? capaz que podría llevarte a mi casa y explicártelo mejor, si me das la oportunidad.
Mañana, a las 17hs, detrás del instituto.
Te espero..."
Oliver lo leyó en voz alta, y pudo divisar mi mueca de disgusto e incomprensión ni bien despegó sus ojos de distinto color al otro de la hoja perfumada con perfume barato de once.
—¿Y eso qué se supone que significa?
—¡Que te quiere dar!—Respondió rápido después de tirarme la carta en la cara, de nuevo haciendo que ponga una mueca aun más notoria de lo que ya era antes.—Atrás del instituto encima, qué atrevida, debe tener un significado oculto o algo...
—Qué asco—Lo interrumpí. Tomé los sobres que el muy imbécil dejó encima de mis sábanas y las metí a todas dentro de mi mochila violentamente, mascullando insultos por lo bajo mientras sentía su mirada en mi persona al mismo tiempo en que bebía.—¿Se supone que tengo que dejarme seducir por esa carta que no es nada sexy, ni interesante?
ESTÁS LEYENDO
Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
