[Shidou R.]
Agarré mi celular a toda prisa luego de abandonar el salón ni bien el timbre tocó, dando fin a las dos largas horas de historia literaria con el boludo de Ego, y entré directo al chat de Sae.
Saecito 💝
ᵘˡᵗⁱᵐᵃ ᵛᵉᶻ ᵃᶜᵗⁱᵛᵒ: ⁰⁷:⁴³ᵃᵐ.
Tú:
Ya estoy llendo amor ❤
No me extrañes 😋😘😘
Visto ayer a las 04:23pm.
Saecito 💝:
Se escribe yendo.
Tú:
te amo mi vida 😍
Saecito💝 reaccionó con "👍" a tu mensaje.
Hoy:
Tú:
amorcitoo t extraño! 😫
Visto a las 12:30pm.
Gruñí en frustración al ver que el hijo de mil de mi novio no solo vió mi mensaje que le mandé hace horas, sino que decidió no contestarme y seguir con su día a día como si nada. Ahora solo quedaba buscarlo entre todos los salones para protegerlo del imbécil este que ya me tiene harto.
Caminé hasta el salón de los directivos y me paré frente a la puerta cerrada para tomar una respiración profunda, solo para tocar la puerta y poner la mejor sonrisa irritante que tenía hasta ahora. La cara iluminada y dulce de la pelirroja que me abre se apaga en el instante en que me ve, y aunque intentó de corazón disimular la insatisfacción que causé con solo quedarme ahí parado, el suspiro que soltó la delata.
—Buenas—saludé con la mejor de las ondas, apoyando mi costado en el marco de la puerta. Escuché a un par de profesores bufar al oír mi voz, a lo que no pude evitar carcajear.
—Shidou—dijo Anri antes de beber un largo sorbo de su café y volver a su escritorio, dejando el salón abierto para que entre detrás de ella.—¿Qué pasó, corazón? No me digas que de nuevo dejaron quejas porque no quiero ni ver qué hiciste esta vez—murmuró con una mano sobre su frente, cansada.
—No, no. Hoy no pasó nada, An—La chica alzó la mirada con algo de duda, pero luego la regresó a su computadora, bebiendo otro sorbo de café. El cierre de notas del semestre seguramente la tenía agotada.—Quería los horarios de otra clase, de otro estudiante.
Se ahogó en su café.
—¿Eh, para qué querés vos eso?—esta vez sí se separó de su computadora, atenta a mí.—No venís ni a tus propios horarios, ¿y querés el de alguien más?—bufó, cruzándose de brazos y piernas mientras alzaba una ceja.
—Últimamente vengo bien con la asistencia—dije mientras me encogía de hombros, sabiendo bien que Anri es del tipo de profesora que valora mucho los pequeños cambios en gente "sin futuro" (como dicen algunos) como yo. Ella me fulminó con sus grandes ojos en silencio, debatiendo internamente si debía hacerlo o no.—Porfi, An, te juro que no le voy a hacer nada malo a este chico. Solamente lo estoy buscando, pero no quiero irrumpir en sus clases.
—¿Tengo que preocuparme por esto, Shidou?—inquirió luego de unos segundos, a lo que yo negué con la cabeza. Ella suspiró profundo antes de volver a la computadora, abriendo un par de carpetas y tipeando en el navegador.—¿Cuál es el nombre?
—Sae Itoshi.
Anri frunció el ceño y se giró para verme con una expresión extraña.
—¿Itoshi, el de las pestañas larguitas y pelo negro?
—No, estoy buscando al hermano más grande—le corregí. Ella comenzó a reír.
—Qué raro, Rin es el más buscan—dijo mientras me tendía un papel impreso con un cuadro de horarios y materias.
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Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
