Capítulo 14

3.3K 313 123
                                        

[Shidou R.]

No importa si dura una, dos o tres semanas, la gente me aburre. Y siempre termina siendo lo mismo. 

—Hay mucho ruido acá, ¿vamos afuera?—Rodé los ojos internamente ante la pregunta obvia. 

«La típica» 

Me giré para mirarla a la chica con una sonrisa casi fingida, solo para fruncir el ceño y ponerme la mano en el oído, como si no la escuchara. 

—¿Qué? 

Tan mentira no era. El sonido de la música era ensordecedora, pero no llegaba a ser molesta. Podía sentir cómo mi corazón latía al ritmo de la melodía y mi cuerpo deseaba moverse con la misma, pero no estaba ni lo suficientemente drogado ni borracho como para hacerlo, ni mucho menos con alguien más.

La chica puso una mueca algo molesta que rápidamente cubrió con su vaso, bebiendo un sorbo del mismo y después repetirme la pregunta que, de nuevo, volví a fingir no oír. Así hasta que al fin se hartó y se marchó con el grupito de niñas que me fulminaban con la mirada. 

—Qué raro que te estén fichando las chicas—Me gritó Karasu al oído después de darse cuenta de la situación.—Otoya ya debe estar ocupado con alguna como para robarte las tuyas—Soltó otra risa y miró alrededor, buscando algo. 

O alguien.

—Qué raro que vos estés solo, ¿y tu nubecita?—Me burlé de él, mencionando a esa tal persona por la que prácticamente babea, sin dejar de mirar mi propio vaso medio vacío.—Andá tranqui, total, yo ya estoy ocupado con otra cosa. 

Karasu se me quedó mirando con una ceja alzada.

—¿Seguís haciendo eso?—Preguntó en un susurro, casi al oído, serio. Puso una mueca y se apartó para acomodarse al lado mío en el sofá, sin importarle demasiado las miradas de odio que recibió por haber empujado a los que estaban cerca.—Pensé que ya habías dicho que no lo ibas a hacer más. 

—¿Y?—Dije después de encoger los hombros para restarle importancia.

—Y que la última vez habíamos gastado lo de la comida para sacarte de ahí—Karasu me sacó el vaso de la mano y la dejó en la mesa que estaba cerca nuestro, sabiendo que alguien lo tomaría por mí.—Nagi tuvo que rogarle a Reo para juntar plata para vos. 

Rodé los ojos y miré para otro lado, buscando con la mirada a mi presa de hoy. 

—Ya le agradecí a Nagi y a Reo, pero a él le chupó un huevo. Si total, lo que gastó en mí no marcó nada en su billetera—Mascullé, casi moliendo mis propios dientes al apretar la mandíbula.—Aparte, ya se lo voy a devolver—Agregué, y Karasu cruzó los brazos sobre el pecho.

—¿Cómo? Si no tenés...

—Ahí—Le interrumpí, mi dedo apuntando a un chico medianamente decente, que tenía toda la pinta de tener un tesoro de calidad. Me lamí los labios y me paré de mi lugar, no sin antes tomar lo que restaba de mi vaso y tirarlo por ahí, ya que la gente del lugar ya estaba bastante ocupada en su fiesta para prestarme atención.—Ya vengo—Le avisé, caminando hacia él. 

Escuché a Karasu bufar, pero lo ignoré para seguir con mi querida víctima de hoy. Tenía una sonrisa maliciosa en mi cara que nunca puedo contener mientras me acercaba, mi mano alcanzando una bebida de por ahí, y justo cuando ya estaba a unos pasos de el pelado que tenía frente a mí, tropecé con mis pies, derramando todo sobre su conjunto de ropa.

—¡Uy, perdón!—Grité avergonzado, y me acerqué con rapidez para pasar unos pañuelos sobre su camisa, palmeando sus costados. 

Por supuesto que el rapado me fulminó con la mirada, a los gritos pidiéndome que le limpie su "ropa cara" y le ruegue por que me perdone. Con gusto le pedí disculpas luego de secar un poco su remera y guardar el pañuelo de tela en mi bolsillo, casi tirándome el pantalón por lo pesado que era, para después irme con una sonrisa hasta dónde estaba Karasu. 

Hilo de mierda || RyusaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora