[Sae Itoshi]
Me encontraba sentado. El culo me dolía luego de estar unas cuantas horas en el mismo lugar, el mismo asiento en la misma posición. Si mi madre no se hubiese ido hoy por la mañana debido a un problema técnico en su trabajo, seguramente me habría echado a patadas de mi habitación y me habría obligado a salir a pasear con Rin para pasar tiempo de hermanos y tomar algo de sol. Pero ahora no está en casa, y Rin y yo no estamos en las mejores condiciones.
Me sobé los ojos, un poco secos luego de estar un par de horas mandando mensajes, revisando sitios webs, ojeando algunas calles y guiándome de Google Maps para encontrar el sitio perfecto para mí. Mi muñeca se sentía dura, dormida al mantenerla en la misma posición sobre el ratón por horas.
Claro, después de un rato logré desconectarme de la pantalla de mi computador al sentir mi teléfono vibrar sobre el escritorio. Miré el nombre de mi celular antes de atender la llamada.
—Oliver.
—Hola, hombrecito—dijo alargando el sobrenombre alegremente desde el otro lado de la línea, con el ruido de la calle de fondo y un largo sorbo de alguna bebida que sonó asquerosamente cerca de mi oído. Seguro que café.—estoy en mi descanso, ¿qué onda?
Suspiré, al fin levantándome de mi asiento para estirarme la espalda y abrir las cortinas de la ventana para dejar que la luz del sol ilumine el cuarto oscuro en el que, por castigo, me obligué a estar.
—Convencí a mi papá de que me pague un par de meses de alquiler—conté, sin rodeos. Me incliné hasta la pantalla para mirar al departamento ganador de todas mis opciones.—Necesito un día más, después voy a firmar los papeles y buscar la llave.
Oliver pareció reír entre dientes antes de saludar a alguien ajeno a la llamada, y volver a nuestra charla.
—Ah, ¿era en serio eso de mudarte solo?—preguntó, más animado.—Buenísimo, boludo, felicidades, pero... ¿era necesario ir tan lejos?—dijo, no preocupado, pero sí tratando de ser lo más disimulado posible al tratar de sacar el tema.—¿me vas a contar ahora qué pasó antes de que me sigan explotando en mi trabajo?
Me quedé callado un segundo.
—Shidou.
Oliver tomó otro asqueroso sorbo de su bebida.
—¿Shidou qué?
—Creo que somos pareja.
Se ahogó.
—¿¡Qué?!—gritó, y después controló su tono de voz.—Comencé a trabajar acá en el café hace apenas una semana, ¿y ya me perdí de esto?—se tomó unos segundos para toser y rasparse la garganta.—¿Cómo que "crees"? ¿son o no son?
Miré a mis pies descalzos, mi dedo índice golpeó el borde de mi celular un par de veces mientras me sobaba la frente, sin saber qué más decir porque... ¿qué más se podía decir? Esta vez, de verdad, no tenía ninguna excusa. No podía decir que me obligó, porque no lo hizo. Tampoco podía mentir y decir que estaba ebrio, porque no es cierto.
Fue algo que me nació. Que salió en el momento y se me escapó. Y lo peor de todo; fui yo.
Suspiré fuerte, cansado, al mismo tiempo en que me tiraba de vuelta en mi asiento y me dejaba derretir en él. Seguía sosteniendo el celular en mi oído, Oliver aún esperando mi respuesta que fue susurrada despacito entre dientes, con frustración, pero sobre todo eso: vergüenza.
—Sí.
Ambos quedamos en un corto silencio que fue interrumpido por el ruidoso bullicio proveniente de su lado, dejándome saber que sí, seguramente estaba fuera del Café Martínez tomando algo en su descanso de quince minutos antes de volver, que en realidad deberían ser treinta, pero por motivos de corto personal (y que Oliver se toma una hora a lo largo de todo su horario para rascarse la argolla cada que puede) se lo "acortan".
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Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
