[Sae Itoshi]
Yo soy bastante conocido por tener la típica póker face; podés estar haciéndome las caras más chistosas del mundo entero, y yo te podría estar mirando fijamente sin hacer una sola expresión, tener una mirada vacía, como dice la gente, pero en este momento no podía disimular mi... gesto.
—¿Perdón, podés repetírmelo?—Pedí mientras la punta de mi dedo golpeaba la superficie de madera. El policía sentado detrás del escritorio me clavó esos ojos oscuros que estaban bajo esas cejas peludas y descuidadas, (cosa que me daban ganas de agarrar la primer pinza que me cruzara y sacarle los pelos sobrantes) y me fulminó con los mismos, ya que estaba aplastando unos cuantos papeles, no sé si de importancia o no.
—Ya sería la tercera vez—Soltó en un largo y profundo suspiro, todavía acomodándose en su lugar para descansar su codo sobre la mesa y agarrarse la cabeza, como si le doliera pensar.
Como si pensara, este inútil.
—La tercera es la vencida.
—Mire, Itoshi—Me interrumpió, su voz firme como su mirada sobre la mía.—Tenemos en cuenta que este chico te robó tus cosas y estás tratando de buscar justicia, y blah, blah—Empujó mi mano de sus papeles, tomándolo para acomodarlos y dejarlos a su lado, sin dejar de mirarme—, pero nosotros lamentablemente no podemos hacer nada, mucho menos si hablamos de alguien que pertenece a ese lado del país—Sentenció.
Estaba boquiabierto, mis puños cerrados hacían que mis uñas se claven en mi piel y me lastimen, pero claramente el dolor era algo que me ponía los pies sobre la tierra, lo cual evitaba que salte sobre el escritorio barato y me comporte como orangután descontrolado en un lugar donde ciertamente no tenía el control.
El policía frente a mí me dedicó una mirada con desinterés, casi ni disimulando la manera en la que ponía los ojos en blanco y "revolvía" entre sus papeles.
Al ver que no decía ni hacía nada más, continuó;
—Si quiere, podemos derivarlo a alguna otra comisaria, alguna que esté más... capacitada para atender en esa zona. Estoy seguro de que querrían ayudar... ¿Joven Itoshi?
Ni siquiera tenía ganas de discutirlo, ni una sola vez más. Sabía que intentarlo era un desperdicio, mucho más cuando sé que la persona con la que me estoy comunicando es un imbécil, que trabaja en el peor trabajo del mundo, y que encima pertenece a un departamento que está lleno de....
Inútiles, sería la palabra.
—Despacio... por favor.
Puros y estúpidos inútiles, que ni siquiera quieren mover el culo de sus asientos baratos y malgastados para hacer el trabajo para el que les pagan.
—Ah... mhn!
¿Para qué mierda trabajan policías si son así de..?
—¡Ah, a-ah!
Tarados.
—¡Mmn, ah, espera!
Dios, si estuviese mi papá en el país ya los habría demandado a todos...
—¡R-Rin, un segund... ah!
El hecho de que siempre reinaba un silencio casi sepulcral en esta casa del orto me hizo sentir tan ingenuo al pensar que estas paredes eran más gruesas de lo que realmente eran, por lo que los sonidos extraños que oía desde el cuarto de mi queridísimo hermano llegaban (innecesariamente) bien a mis oídos.
Me tapé la cara y usé una almohada, como si eso fuese a ayudar mi caso.
Desearía ser sordo.
—Aguanta...
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Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
