[Shidou R.]
Caí de cara al piso, y levanté la cabeza con toda la voluntad. Pasé mi palma por mi cien con el dolor en mi ceja mientras me levantaba del suelo entre quejidos para comenzar a correr con todas mis fuerzas tras el hombre que carcajeó después de verme caer.
—Qué hijo de puta...—Mascullé entre dientes luego de notar la sangre entre mis dedos, la cual brotaba de la herida en mi frente que obtuve hace un momento. Sentía el ardor, pero no dolía; la adrenalina corriendo por mis venas hizo que perdiera todo tipo de sensación que pudiera distraerme de la carrera que estaba haciendo, cuya meta era el estúpido que tenía a más de quince metros adelante, corriendo como si su vida dependiera de eso.
Y así era.
Gruñí con la mandíbula apretada, con saliva disparándose de entre mis dientes con cada trago de aire que tomaba ferozmente cual animal rabioso cazando a su presa, al tiempo en que lo observaba doblar al hombre por una esquina entre risas, quién sabe si de los nervios o del miedo que tenía por ser perseguido por alguien con arma en mano.
Troté al verlo detenerse frente a un precipicio antes de parar en mi lugar, ambos jadeando cansados, el frío del aire alrededor quemando nuestros pulmones desde dentro. Tragué en seco mientras pasaba el dorso de mi mano contra mi mejilla, justo donde había sentido que una gota rodó por allí, saboreando el sabor metálico de la sangre y el salado de mi sudor.
—No te me vayas a acercar—Voceó él en un vano intento de verse amenazador. El ligero temblor en su garganta lo delató, por lo que no dudé en acercarme a pasos lentos, sin pestañear por miedo a perderlo de mi vista.—¡Un paso más y te tiro a la mierda, ¿me escuchaste?!
El trabajo supuestamente era fácil. Kaiser me había especificado que esta vez era libre; podía romper, cortar, o torcer algo, cualquier cosa, pero hacer suficiente daño para hacer que este francés, Loki, no vuelva a la liga por unos cuantos meses.
Yo no sé quién carajos se creía este Michael cuando planteaba sus objetivos contra estos jugadores, hablando sobre lo que tenía y debía hacer tan sencillamente, como si se tratara de hornear un bizcochuelo o de escribir esos reportes de tus vacaciones que te pedían en la primaria luego del verano.
No sé por qué lo hizo. Quizá porque Kaiser era un poco consciente de mi nivel a comparación de ellos. No sabría decir si fue porque tenía un poco de humanidad y quería que me defienda, que sobreviva, o si me dio aquella navaja para usarlas contra ellos, para que se me resbale la mano y acabe con estas personas que tenían tan merecido su lugar en el mundo.
Tenía el cuerpo caliente, cansado de tanto correr y perseguir a este imbécil que era mucho más rápido y atlético que yo, pues claro, era la competencia del alemán ese; ahora comprendía por qué era una amenaza para él, por qué debía ser eliminado del camino a la gloria. Clavé mis ojos en su cara, que se puso pálida en terror mientras sacaba en silencio el cuchillo que tenía guardado en su funda de cuero, y lentamente comencé a moverme hacia él, el filo apuntándolo.
—No... no, no, no—Repetía el moreno con las manos al frente, listo para sacrificar sus brazos y usarlos de escudo contra el hiriente puñal, los ojos bien abiertos y la pierna morotoneada por mi culpa, cojeando.
Me abalancé sobre él. Su mano empujaba mi antebrazo contra mí para tratar de evitar la filosa hoja que estaba a pocos centímetros de clavarse en su hombro, ambos temblando por la fuerza que usábamos para vencer al otro. Él respiraba fuerte, desesperado, el vaho salía de su boca como ráfagas antes de gritar, uniendo sus fuerzas; empujó mi brazo hacia abajo, y con una rápida descarga de su energía, golpeó con su rodilla mi codo, haciendo que expulse un grito de dolor y tire el cuchillo al suelo.
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Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
