Capítulo 21

4K 278 494
                                        

[Sae Itoshi]

Dos horas antes de mi próximo horario.

Solo dos horas de puro aburrimiento. 

Suspiré con pesadez después de haber visto la hora en el reloj de mi muñeca, todavía ansioso, esperando algo que en realidad no puedo reconocer. Me miré en el reflejo del espejo en el baño, donde llevo esperando unos quince minutos a que esta hora termine para poder escabullirme a alguna de las clases de Oliver que sé que tendrá dentro de poco. 

La puerta se abre de par en par, con fuerza. La madera hace un ruido estruendoso contra la pared mientras mi hermano hacía aparición, con una cara arrugada de preocupación, y obvio, el ceño fruncido. 

—¡Sae!—Dijo, alterado. Me tomó por los hombros, y me analizó con los ojos, como si estuviese buscando algo.—¿¡Qué pasó!? Vine lo más rápido que pude. Aryu me dijo que alguien te estaba forzando a hacer cosas raras—Explicó, casi en un gruñido. Alcé la ceja, pero ni me dejó abrir la boca para hablar.—Me contó que no pudo reconocer al que te hizo eso, pero me describió a alguien que se parecía mucho al taradito ese. Lo sabía. Sabía que ese negro estúpido era peligroso. Lo veo y le voy a...

—No pasó nada, Rin—Le interrumpí, sabiendo que esos murmullos vendrían acompañados por una amenaza de muerte si permitía que siguiera. Le saqué la mano de mi hombro con una ceja levantada, aún sin cambiar mi expresión imperturbable.—Aryu lo atacó a Shidou, sin él haciendo nada—Le expliqué, sin muchas vueltas.  

Rin me miró fijo, como si estuviese diciendo estupideces. Incrédulo, bufó. 

—Aryu no va por la vida tirándole su equipo de auto-defensa a cualquiera. Vio que tratabas de empujarlo y que él no te dejaba en paz, así que trató de salvarte de algo que podría haber pasado a algo grave. 

—Eso no fue lo que pasó.

—¿Y entonces qué pasó, Sae?—Inquiere, por fin haciendo que me calle. Rin me analiza por unos segundos, lentamente frunciendo el ceño.—¿Qué, ahora me vas a decir que andas besándote con el chorro del pueblo más berreta del país? No me jodas. Si te está amenazando, vos sabés que podés confiar en mí, yo soy tu hermano. Podemos ir y denunci...

—No me amenazó—Murmuré, casi en un hilo de voz. Apreté los dientes, mis ojos caen a mis pies ante las preguntas de mi hermano, y el poco tiempo que me está dando para responderlas. Pasé saliva.—Aryu te dijo cualquier cosa. No pasó nada. 

—¿Eh? Toki me dijo lo mismo. Piensa que por cada mentira que dice se muere un perrito, Sae, por dios, es imposible que me mienta—Renegó, ahora sí, enojándose cada vez más.—No sé qué estás tratando de cubrir, pero no te acerques a Shidou—Dijo, casi entre dientes. 

—¿Perdón?—Dije yo, casi sin disimular mi indignación.—¿Por qué se supone que no? 

Rin rueda los ojos. 

—Es una mala influencia. Fuma, toma y se droga, y eso ni siquiera es lo peor—Respondió, como si fuese obvio. Se tomó un segundo para pensar antes de bufar.—Y también tiene amigos de mierda. 

—Vos sos su amigo.

—En contra de mi voluntad—Contrarrestó.—Y no hablo de nosotros. Hablo del extranjero inútil—Aclaró, haciendo que mi ceja se vuelva a arquear.

—¿Y por qué decís que es una mierda ese "extranjero"?—Me crucé de brazos, y Rin me miró con los ojos entrecerrados, solo para apretar los puños y rechinar los dientes de la rabia. 

—Porque sí—Dijo, seco como siempre. Bufó una vez más después de negar con la cabeza, sacando ideas de su mente antes de volver a fulminarme con la mirada.—Ya te lo advertí. No lo quiero cerca mío, mucho menos de vos. 

Hilo de mierda || RyusaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora