Capítulo 4

4.1K 376 203
                                        

[Shidou R.]

La mañana empezó bastante tranquila para mí. El estúpido hilo rojo en mi dedo todavía haciéndome dudar un poco de mi cordura; la noche anterior, en medio de las drogas y el alcohol que estaba tomando, casi me corto el dedo meñique sin pensarlo ni dos veces.

Qué suerte que la princesita Chigiri estaba lo bastante consciente como para saber cuándo pararnos.

Mientras tomaba del mate que me preparé, dejé que el sol de la mañana empiece a tostarme la piel de mi pecho desnudo, reposando mi costado sobre el marco de la puerta que anoche terminamos de romper en la fiesta, y el olorcito al pasto húmedo por el rocío de horas antes me hicieron reflexionar bastante sobre si ir a la facultad poronga o no.

—Qué hilo de mierda—Puteé por lo bajo, todavía mirándome la mano izquierda. La hebra rojas me ahorcaba el dedo, pero el resto estaba algo suelto, no como siempre; normalmente estaría tirándome del hueso, casi como si tratara de arrancarme el dedo de la mano.

—¿Qué linda manera de despertarse, no?—Dijo sarcástico el drogadicto que tenía como amigo, revolviéndose el pelo y acomodándose esa mecha verde que más parecía marihuana que otra cosa—Un negro en la puerta, un mate lavado, y encima dolor de cabeza—Se quejó.

—Quién te manda a venir acá, yo los invité a ver el partido nomás—Le contesté, ignorando completamente que me tiró una de sus ojotas, y que encima le erró el muy pelotudo.

Otoya soltó un suspiro y se tiró en una de las sillas con la cabeza para atrás y una de sus manos sobre su frente, que claramente indicaba que le dolía.

No me tuve ni que girar para saber que Karasu también se levantó después de Eita, porque ya estaba escuchando el sonido de su celular que mostraba que estaba viendo videos por internet para matar el tiempo.

—Sí dale, Shidou—Dijo ni bien nos quedamos callados, sus ojos pegados a la pantalla del celular.—Si ganaba Argentina tomábamos en festejo, y si perdía tomábamos en pena—Chistó y se rió él solo, como si fuese el chiste del año.

—¿Qué te comiste, pija de payaso, pelotudo? Te levantaste chistoso hoy—Lo bardeé, acercándome a ellos para sentarme y hacerles el mate "lavado" y dulce que Otoya odia con el alma, pero que yo sé re en el fondo que le gusta.

—Mal, amigo—Me siguió el drogadicto—Ese chiste lo vi en Instagram ayer, en la cuenta de mi mamá—Agregó a la vez en que tosía.

Karasu se volvió a reír solo, no sé si por lo que dijo Otoya o por el chiste pelotudo que tiró, pero al toque me aceptó el mate y lo comenzó a tomar, hablando justo después de un par de sorbos:—Hablando de Instagram, al final sacaste las fotos con ese jaifon.

—No amigo, cualquiera tiraste—Me burlé, Eita y yo riéndonos mientras estiraba la mano para agarrar el celular que robé el otro día.

—Hacete el yankee—Masculló Tabito, y después de rodar los ojos me pasó el mate.—Dale que encima tuve que dejar plantado al pelotudo ese para venir a tu cuchitril-Se volvió a quejar, esta vez asomando la cabeza para espiar al celular.

Eita se incorporó en su lugar y movió la silla cerca de mí también, los dos boludos mirando la pantalla como nenes preguntando si tengo jueguitos para jugar en mi nuevo teléfono.

—Vas a desaprobar mal vos. Espero que sepas hacer petes para que te suban la nota—Molesté, recibiendo un golpe en el brazo por parte de Karasu y una risotada de Otoya.—Repelotudo igual, ¿cómo no vas a tener clave en tu jaifon? corte, watafak.

—Hablá bien tarado.

Eita lo miró a Karasu con ojitos de perrito, todavía agarrándome del brazo para seguir espiando la pantalla del celular mientras yo iba manejándome para tratar de encontrar la galería y buscar nuestras fotos.

Hilo de mierda || RyusaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora