[Sae Itoshi]
Siento mi pecho haciendo trabajo para inflarse y desinflarse con cada suspiro que dejo ir, y no puedo evitar tirar mi cabeza para un lado cuando Shidou me muerde, muy despacio, casi haciéndome querer agarrarlo del pelo para forzarlo a que lo haga más fuerte.
—Te voy a matar si veo que falta algo, Isagi, y después lo voy a colgar al negro aquel.
Mis ojos se abren de par en par al oír la voz de mi hermano a lo lejos, que poco a poco se iba acercando a nosotros. Podría culparlo y decir que es un idiota por no revisar antes de pasar por acá, pero me haría ver bastante estúpido sabiendo que estoy en medio del pasillo, donde todos pueden entrar.
Empujo a Shidou dentro del armario de ropa sucia y lo encierro ahí en un movimiento rápido, para después darle la espalda a la escalera e inclinarme para disimular.
—¿Sae?—Escuché a Rin decir, pero no volteo a verlo.
—¿Qué?
—¿No lo viste a Shidou?
—¿Quién?
—El rubio, moreno, de ojos claros—Dice, casi renegando.—El otro día lo estabas buscando.
—Ah... creo que lo escuché decir que iba a ir a comprar algo para tomar, pero no sé, no presté atención—Me inventé mientras levantaba las velitas que cayeron al suelo en medio de... eso. Rin me mira con una ceja levantada y cruza los brazos.
—¿Qué te pasó?
—Me tropecé.
—No—Me interrumpió, para después inclinar la cabeza a un lado y mirarme el cuello.—Digo, ¿qué te pasó ahí?
Mi mano rápidamente cubre la parte que sé que está mirando, sabiendo bien a qué se refería. Maldije a Shidou en mi mente, mi hermano y yo mirándonos el uno al otro sin decir una palabra hasta que el ruido de vidrio partiéndose a lo lejos junto con los murmullos de los chicos le llama la atención.
—¡Uy, no pisen ahí!
—¿Te cortaste, Isagi?
El nombre del otro chico al instante hace que su cara cambie.
—Fijate qué pasó—Le digo, sabiendo que ahora mismo, la posible lastimadura de su novio era más importante que una marquita misteriosa en el cuello de su hermano. Rin me fulmina con la mirada, para después voltear sobre sus zapatos y bajar las escaleras con urgencia.
Cuando al fin siento que está lejos, dejo que mis hombros se relajen y un suspiro aliviado abandone mi boca, apoyándome contra la mesita que acabo de acomodar.
—Muy cerca...—Digo para mí mismo antes de darme la vuelta y abrir la puerta del armario, mi mano sobre mi cadera y la otra sobre la madera pintada de blanco. Shidou alza la mirada para sonreír con arrogancia, sentado en el suelo sobre la ropa sucia.
—¿Tu hermano no sabe?—Pregunta con diversión mientras se levantaba y daba un paso hacia mí. Lo fulmino unos segundos sin decir nada, porque sé que mi silencio para él no es más que un rotundo sí, así que solo atino a cerrar los ojos y suspirar de nuevo.—¿Dónde está tu pieza?
—Tendrías que volver—Digo sin mirarlo, de nuevo recordando por qué estaba a nada de romperle la nariz. Shidou me observa detenidamente, y sonríe cuando intento volver a mi habitación, con sus manos envolviéndose en mi cintura para atraerme a él una vez más.
—¿Para qué, para que te vayas con esa?—Dice entre dientes. Siento como se queda detrás de mí para bajar la cabeza y pasar su nariz por el espacio entre mi cuello y mi hombro, mi piel erizándose ante el tacto de sus labios. Me quedo quieto en mi lugar mientras mi mirada cae a un lado del suelo cuando vuelve a hablar.—Aparte, yo me fui a comprar algo para tomar, no hace falta que vuelva ahora...
ESTÁS LEYENDO
Hilo de mierda || Ryusae
RomanceDonde Sae va a un barrio horrible a hacer un trabajo con un compañero de su clase y le roban el teléfono. O donde un día este Itoshi despierta y ve que tiene el hilo rojo del destino en su dedo... ¿pero quién es el que está del otro lado? Shidou Ry...
