Capítulo 27

2.4K 223 185
                                        

[Shidou R.]

Mi teléfono vibró sobre mi mano, gesto que indicaba el haber recibido una nueva notificación. Yo, ilusionado, lo encendí creyendo que se trataba de alguna señal por parte del pelirrojo que por poco no había desaparecido de mi día luego de nuestro encuentro en el armario del instituto, solo para decepcionarme al ver que no lo era.

Sin embargo, me extrañó ver un número desconocido enviándome un mensaje a estas horas, descartando la idea de que fuese algún compañerito de mi curso porque sabía que lo habría mandado más temprano al ser que hay clases para otra gente, así que al instante espié el mensaje desde la barra de notificaciones.

Tomé una calada larga del cigarrillo que estaba fumando, disfrutando el sabor del tabaco quedándome en la lengua y la forma en que el humo me quemaba la garganta de tanto que lo mantenía allí, solo para expulsarlo una vez más y tirar las cenizas sobre la superficie de cemento de la mesa de la plaza.

"A las 21:30hs, en el XX, centro. Una camioneta te alcanzará hasta allá. Tus compañeros te indicarán qué hacer."

Suspiré. No quise pensarlo pero era obvio; Ness siempre fue bastante directo con estos temas. Ni un "hola", ni un "adiós". Supongo que era una de esas cosas que Kaiser le pedía no hacer, por si alguna vez se le ocurría volver.

Justo como ahora.

Me rasqué la cien antes de sobarme la frente, con otro gruñido de cansancio abandonando mis labios.

No quería hacerlo de nuevo. No necesito el dinero, y aunque lo necesite, no lo quería conseguir de esta forma. Pero este alemán no acepta un "no" como respuesta.

Chasqueé la lengua antes de entrar a la información del contacto, deteniendo mi dedo sobre el botón rojo que decía "bloquear", dudando un segundo, para después presionarlo y tirar mi celular sobre la mesa.

Me quedé una hora más sentado allí, esperando, fumando con tranquilidad mientras observaba el sol irse de mi alrededor, dando paso a la luna que apenas iluminaba la oscura sección de mesas de la solitaria plaza. Me sobé el brazo para obtener algo de calor, sin apurarme demasiado al agarrar el teléfono que se encendió al vibrar, recibiendo una llamada. Cerré los ojos con fuerza al ver el nombre de Karasu en la pantalla, cubriéndolos con mi mano luego de apoyar mi codo sobre la mesa para descansar la cara en mi palma.

Karasu no es de llamar.

Tomé el celular entre mis dedos fríos, pero cuando traté de atender, la llamada del cuervo fue interrumpida por otra llamada entrante; Otoya también estaba intentando comunicarse conmigo.

Maldije en voz baja.

El teléfono dejó de vibrar antes de que pudiera contestarle a alguno de los dos, recibiendo nuevos mensajes de Karasu. Audios de treinta segundos, al menos.

—"Che, estúpido"—Empezó, sin ese aire de gracioso que siempre tiene. Se tomó unos segundos para tomar aire y suspirar.—"No sé qué pasó esta vez, pero encontramos la casa abierta, todo revuelto. Le rompieron un par de tazas a Otoya, hicieron pelota la ropa del armario y bueno... estamos medio cagados".

El otro audio comenzó.

—"No robaron nada, por suerte, ¿pero sabés qué significa, no?"—El tono serio de Karasu me hizo bufar, como queriendo reír, pero sin gracia. Obvio que sé qué significa. Karasu pareció tomarse un momento para oír algo que estaba con él, que yo supuse que era Otoya hablándole de fondo.—"Otoya dice que vamos a dormir en lo de su novia... ya sabés quién. Nos va a echar a la mierda si te ve la Nishimura, así que por ahora te dejamos a tu suerte, ¿bueno?"

Hilo de mierda || RyusaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora