Capítulo 12

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[Sae Itoshi]

Ambos nos estábamos mirando fijamente, él sonriendo con ganas, y yo con la mandíbula por el piso y el ceño con más arrugas que el culo de un viejo estirado.

—Esto...—Balbuceé, negando con la cabeza—Esto tiene que ser un error. 

—¿No vas a pasar?—Preguntó después de hacerse a un lado, todavía invitándome a entrar. 

¿Qué carajos estaba pasando? Debía estar juntándome con una chica, una mujer, una fémina, ¡como le llames! No con... este ser. 

—Creí que ibas a llegar sobre la hora, pero...—Me agarró de la mano, inclinándose un poco para alcanzar el dorso de ella con sus labios y dejar un pequeño beso en la misma, todavía con sus ojos sobre los míos, como si no hubiese un grandísimo error ocurriendo en este instante.—llegaste hasta tres minutos antes, de verdad eres responsable, ¿eh?

Aparté la mano lejos de él, como si el tacto de su piel sobre el mío me ardiera. 

Y lo hacía.

—No—Balbuceé de nuevo.—No, no, no, no, no. 

Shidou alzó la ceja, la sonrisa aún en su cara pero mirándome con una expresión confundida. ¿Cómo carajos estaba él bien? 

—Me... me confundí—Dije al haber dado un paso atrás.—Me voy.

Ni bien había volteado la cabeza para marcharme, sentí su mano rodeando mi muñeca para detenerme. Sus dedos grandes hacían alto contraste sobre la fina carne de mi brazo, demostrando una vez más quién era el más fuerte entre ambos. 

—¿Adónde vas? Recién llegas.

Podía sentir su mirada sobre mí sin siquiera tener que verlo con mis propios ojos, el corazón latiéndome a mil me hacía todavía más consciente del calor que estaba llegando a mis mejillas con rapidez, y los recuerdos que lo tenían involucrado a él en mis momentos más vulnerables me estaban acechando.

—No te confundiste—Habló bajo después de tirarme del brazo con suavidad. No tuvo que usar mucha fuerza, ya que yo había perdido la mía en tanto oí el lígero tono de súplica que estaba usando, que claramente estaba tratando de ocultar con algo de orgullo.—Entrá, dale.  

Tuve que tragar al sentir que comencé a salivar, el nudo en mi garganta casi me impedía levantar la mirada y enfrentarlo, pero pude superarlo para fulminarlo rápidamente, rendido, a lo que Shidou rió y se hizo a un lado en la puerta.

Cerré los ojos un momento y pasé a su lado luego de pensarlo unos segundos, con la cabeza gacha en vergüenza. 

Dios, ¿qué me estaba pasando? ¿¡en qué momento pasé de tratar de juntarme con una mujer a  terminar en el departamento de otra persona, que para colmo, era el mismísimo Ryusei?! ¿cómo iba a decirle que en realidad no venía a verlo a él, sino que pensé que era otra persona? 

Por más que traté de disimular lo abrumado de mi cabeza, no pude evitar que mis cejas se tensen. 

—Sentate donde quieras—Dijo ni bien entré a la sala, él adelantándose a mí para caminar a lo que yo creí que es la cocina. 

Miré alrededor, incómodo, pero rápidamente aproveché que Shidou no estaba ahí para escoger algún lugar donde sentarme de entre el sofá gigante, y los sillones individuales. 

El lugar no era nada feo, para nada. Uno naturalmente pensaría que él (este chorro sin futuro que fuma porro y va a fiestas que duran días enteros para aprovecharse de la gente ebria y robar) viviría en, no sé, ¿un barrio, villa, o algún lugar de bajos recursos? 

Hilo de mierda || RyusaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora