Mi Amigo en el Espejo

159 5 6
                                        

¿Alguna vez te has preguntado si serías amigo de ti mismo? ¿Si existiera un clon tuyo, totalmente igual a ti y con los mismos pensamientos, serías amigo de él? Estas preguntas abren el camino a un tema muy complejo.

Existe un ejercicio que consiste en pasar tiempo contigo mismo. Un día que estés solo en casa, prueba sentarte frente a un espejo y hablarte a ti mismo como si fueran dos personas diferentes, pero con los mismos pensamientos. ¿Qué sientes al hablar contigo? ¿Qué ves en el espejo cuando te hablas? ¿Podrías reírte y ver todo lo bueno en ti y en tu compañía? ¿O sólo verías todos los defectos y te sentirías incómodo?

Este ejercicio plasma tus pensamientos sobre ti mismo. Muchas veces pretendemos tener más amigos y querer conocer personas, y procuramos que nos valoren sin entender nuestro valor como personas. ¿Cómo pretendemos que las personas vean todo lo bueno en nosotros si no somos capaces de pasar tiempo a solas con nosotros mismos, de hablarnos, mirarnos, reírnos juntos? ¿Somos capaces de ver todas las cosas buenas de esa persona en el espejo?

Un monje una vez dijo que si queremos saber cómo nos encontramos mentalmente, tendríamos que ver cuáles son nuestros pensamientos en soledad, qué es lo que pensamos al estar solos con nosotros mismos. No hay nada más sanador y más bello que lograr ser tu propio amigo, de poder compartir esos pensamientos y ese trabajo contigo mismo. Hablarte al espejo es el primer paso hacia el autoconocimiento. Al trabajar con todo esto, nos paramos con una nueva postura ante la vida y adquirimos una nueva herramienta para aprender más de nosotros mismos.

Para amigarte con quien sos y aceptarte como amigo, existen varios ejercicios y prácticas que puedes incorporar en tu vida diaria. Aquí te dejo algunas sugerencias:

Practica la autocompasión: Trátate a ti mismo con la misma compasión y amabilidad que tratarías a un buen amigo. Reconoce tus errores y debilidades sin juzgarte demasiado duro y date el espacio para crecer y aprender.

Escribe un diario de gratitud: Todos los días, tómate un momento para escribir tres cosas por las que estás agradecido contigo mismo. Esto te ayudará a enfocarte en tus fortalezas y logros en lugar de tus defectos.

Realiza actividades que disfrutes: Dedica tiempo a hacer cosas que te hagan feliz y que te conecten con tu interior. Ya sea leer, dibujar, caminar en la naturaleza o cualquier otra actividad que disfrutes, hazlo regularmente para nutrir la relación contigo mismo.

Cuida tu cuerpo: Mantén hábitos saludables de alimentación, ejercicio y sueño. Cuidar tu cuerpo físico es una forma importante de mostrar amor y respeto hacia ti.

Busca apoyo profesional si es necesario: Si sientes que estás luchando por aceptarte o por cultivar una relación positiva contigo mismo, considera buscar ayuda de un terapeuta o consejero. Ellos pueden proporcionarte herramientas adicionales y apoyo personalizado para trabajar en este aspecto de tu vida.

Amigarte contigo mismo es un proceso continuo que lleva tiempo y práctica. Sé paciente y date el espacio necesario para crecer y aprender a amarte y aceptarte tal como eres.

Deja de existir y comienza a vivir.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora