¿Se han dado cuenta de lo inteligentes y de lo buenos que son dando consejos cuando se trata de algún problema de alguien más? Pero, ¿cuándo llevan a la práctica todo lo que dicen? Estamos acostumbrados a que cuando alguien necesita una orientación emocional o de vida, seamos los primeros en dar algún consejo para que esa persona esté mejor, porque nos interesa y queremos verla bien. Le sugerimos pasos a seguir, buscar ayuda o una actividad que le beneficie. También somos muy inteligentes porque cuando compartimos nuestros problemas o situaciones con las personas que nos quieren ayudar o nos dan un consejo, les contestamos que sabemos que es así y lo que tenemos que hacer. En muchos casos es verdad, tenemos toda la teoría para enfrentar ciertas situaciones y salir de ellas, pero ¿las llevamos a la práctica?
No podemos aconsejar a las personas y esperar que sigan nuestros pasos cuando somos incapaces de hacerlo por nuestra cuenta. Si realmente queremos ayudar a la otra persona, ¿por qué no nos ayudamos a nosotros mismos? Nuestras acciones son el reflejo de nuestras palabras. Siempre que podamos ayudar, ayudemos desde la experiencia, desde nuestra propia ayuda. Toda palabra se respalda con una acción y es difícil que una persona a quien queremos ayudar nos escuche cuando ve que todo lo que decimos no se refleja en nosotros mismos. Decimos saber qué es lo que tenemos que hacer, pero no tomamos acción al respecto. ¿Para qué compartir con alguien nuestras dificultades si sabemos cuál es la respuesta? Toma acción de lo que debes hacer para estar mejor y comparte tu experiencia.
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Deja de existir y comienza a vivir.
SpiritualEs un honor dirigirme a ustedes con el propósito de presentarles mi obra titulada "Deja de existir y comienza a vivir", un libro de autoayuda y autoconocimiento orientado a personas que luchan con la depresión, como fue mi caso en el pasado. Este l...
