Todos nosotros tenemos la habilidad de lograr con la conciencia una estabilidad emocional. Tenemos una tendencia a ver lo negativo de las cosas que nos van sucediendo, siempre actuamos un papel de víctima, preguntándonos por qué nos pasa lo que nos pasa y pensando que el mundo o una fuerza mayor nos hace pagar algún karma. La realidad, como la mayoría de las cosas, siempre dependió de la perspectiva.
Imagina caminar por un sendero en el cual cada vez que avanzas y te golpeas con una piedra, la guardas en la mochila y la llevas contigo por el camino. A medida que sigues avanzando y chocando con más piedras, continúas haciendo lo mismo. Cada vez te cuesta más moverte, te cuesta más querer seguir adelante, te sientes cansado por ese peso. En cambio, si cada vez que chocamos con una piedra, nos tomamos unos minutos para ver a nuestro alrededor y levantamos la flor que se encuentre lo más cerca posible, nos vamos haciendo de un ramo de flores. No sólo el camino continúa siendo liviano, sino que también el ramo de flores brinda cierto color y aroma que hace gustoso el avanzar. Sin importar cuántas veces en el camino choquemos con las piedras, sabremos que, después de eso, levantaremos flores y todo será más lindo.
Con esta metáfora trato de enseñarles que es lo mismo que con los pensamientos. Si todas las veces que la vida nos enfrente a situaciones injustas o difíciles, y nos pongamos en papel de víctima y nos sintamos mal, dolidos o tratados injustamente, tendremos que cargar el resto de nuestro camino con todos esos pensamientos negativos, ¿cómo no nos va a ser difícil querer seguir? Ahora, si de cada golpe extraemos el lado positivo, si buscamos la enseñanza de ese error o esa experiencia, todo lo que nos llevemos de esos malos momentos nos nutre de enseñanzas. De ese modo, obtenemos más fuerzas para caminar más sabios por el sendero de la vida. No hay nada más fuerte que nuestros pensamientos. Siempre que tengas memorias de esos momentos, trata de ver el lado bueno. De esa forma, ya no cargamos con ellos de forma pesada sino que los llevamos con orgullo por nuestro aprendizaje.
Nadie es incapaz de poder llevar a cabo este ejercicio, y si piensas que eres una persona negativa y que nunca podrás ver el lado positivo de las cosas, te recomiendo repasar el capítulo de creencias limitantes.
En mi vida pasé muchas situaciones feas, quizás por mis propias decisiones, pero siempre cargué todo desde el papel de víctima, de por qué me pasaba todo eso a mí, y en qué momento podría estar bien o ser feliz. Bueno, hoy les digo con gratificación que desde que cambié mi perspectiva de las cosas y le pude encontrar el lado bueno y la enseñanza detrás de cada momento, pude sentirme más aliviado y orgulloso de poder aprender de cada uno de esos momentos. Gracias a ellos hoy soy la persona que soy.
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Deja de existir y comienza a vivir.
EspiritualEs un honor dirigirme a ustedes con el propósito de presentarles mi obra titulada "Deja de existir y comienza a vivir", un libro de autoayuda y autoconocimiento orientado a personas que luchan con la depresión, como fue mi caso en el pasado. Este l...
