Es tu Otra Versión

78 2 0
                                        


¿Qué pasaría si viéramos a las personas como un reflejo de alguna versión pasada de nosotros mismos?

A medida que crecemos, es normal que nuestra conciencia se eleve gracias a la información que adquirimos y a las experiencias que obtenemos. En un mundo donde compartimos este crecimiento con muchas otras personas, es común encontrarnos con alguien que tiene un nivel inferior de experiencias o información que nosotros. No es nuestro deber juzgar ni tratar de cambiar o acelerar los procesos de los demás, a menos que se nos solicite ayuda.

Cuando discutimos con personas que tienen pensamientos diferentes a los nuestros, o con actitudes perjudiciales para sí mismas, a pesar de tener conocimiento sobre los posibles daños que puedan causar, debemos aceptarlas. En este capítulo, quiero compartir una visión que tengo, para estos casos específicos, que ayuda a evitar cargar con emociones innecesarias o perjudiciales para nosotros. Quiero compartir la forma de ver estas situaciones y entenderlas o aceptarlas sin perjudicarnos.

En esos momentos en los que te encuentres frente a esas emociones y a esa persona, piensa que podría ser una versión anterior de ti mismo. No siempre tuvimos el nivel de conciencia que tenemos hoy en día; seguramente, en algún momento, estuviste en la posición en la que esa persona se encuentra ahora. Al familiarizarnos con esta idea y visualizarnos en ese lugar, inconscientemente desarrollamos empatía, mejorando nuestro trato, nuestros pensamientos y nuestra percepción. Piensa que estás hablando contigo mismo en otra etapa de tu vida. ¿Serías capaz de enojarte, enfrentarte o insultarte?

Otra cosa importante que debemos entender es que la mayoría de las personas que tienen ciertas acciones o comportamientos no son más que niños heridos. Los años no nos otorgan sabiduría, sino experiencias e información. Cada acción de una persona representa a un niño que tuvo ciertas carencias o experiencias que lo llevaron a tomar ciertas acciones o pensamientos. Al comprender que todo ello proviene de nuestro niño interior, podemos empatizar con las personas y verlas desde otro punto de vista. Todo sentimiento de enojo, frustración o desagrado que podamos experimentar puede transformarse en entendimiento, compasión y aceptación. Podemos comprender sus acciones, aceptarlas, no tomarlas como personales y permitir que cada persona siga su proceso evolutivo de conciencia sin interferir en él. Y, fundamentalmente, agradecer esos momentos que nos mantienen humildes.

Deja de existir y comienza a vivir.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora