Mi Peor y Mejor Amigo

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Cuando estamos pasando por una etapa de depresión, solemos tener ciertos pensamientos en nuestra cabeza que no parecen provenir de nosotros mismos. Siempre describí a la depresión como si existieran dos personas en mi mente: mi "yo neutro", que es quien escucha, y mi peor enemigo, que no es más que otra versión de mí mismo, diciéndome todo lo malo que ve. Ese enemigo remarca constantemente todo lo malo de nuestras vidas y su interpretación nociva de las cosas, llenando nuestra mente de pensamientos negativos e inseguridades. Pero en realidad somos tres en total. También existe nuestro mejor amigo, que también es otra versión de nosotros. Este mejor amigo nos ayuda a enfrentar todas las cosas que dice nuestro enemigo y nos hace cuestionarlas. Nos ayuda a ver todo lo bueno que nos rodea y todo lo positivo en las cosas. Nos brinda fuerzas, alegría y gratitud. Nosotros nos identificamos más con el yo neutro, a quien escuchamos y el cual tiene el poder de elegir a quién quiere darle la razón.

En la depresión, no logramos escuchar a nuestro mejor amigo. En esos momentos, quien predomina es nuestro enemigo y, como no tenemos más opciones para escuchar a nuestro yo neutro, nos dejamos influenciar por él. En esos casos, hay un ejercicio muy bueno para empezar a hacer que la voz de nuestro mejor amigo aparezca. La depresión en sí nunca es lineal; al igual que nuestros días tristes y malos, también vamos a tener días buenos y alegres. Los picos son muy extremos. Cuando nos encontremos en esos días en los que nuestra mente está agobiada de todos esos pensamientos que nos brinda nuestro enemigo, vamos a tomar una libreta y escribir todos esos pensamientos que nos hacen tan mal. No va a ser fácil, pero sí te va a servir para descargar y liberar las emociones. Cada uno, sin importar lo que sea, escribimos ese pensamiento y guardamos esa libreta.

El día que nos levantemos en ese pico de alegría, cuando predomine nuestro mejor amigo en la mente y nos rodee de pensamientos positivos, vamos a sentarnos a leer lo que escribimos y vamos a trabajar desde una perspectiva distinta y externa. Vamos a contestar a esos pensamientos con todo lo bueno que vemos en nuestra vida. Nos vamos a alentar a ver todo lo positivo que existe detrás de esas cosas negativas, como si estuviéramos hablando con un amigo y resaltando sus virtudes. Una vez hecho, lo vamos a volver a guardar. Cuando pase el tiempo y volvamos a tener ese pico en el que nos encontremos con el enemigo y nos predomine, vamos a buscar esa libreta y vamos a leer lo que nos dijo nuestro amigo y nos vamos a sentir apoyados por nosotros mismos. De cierta forma, contrarrestamos esos pensamientos negativos con pensamientos positivos sobre el mismo tema. De esa manera, a través de la práctica diaria, los pensamientos positivos nos van a quedar en la mente y progresivamente vamos a comenzar a escuchar a nuestro mejor amigo en ella. Va a ganar protagonismo en nuestra vida diaria y cada vez que nuestro peor enemigo nos haga ver todo lo malo de cierta situación, nuestro mejor amigo también nos va a hacer ver todo lo bueno. Poco a poco nuestro yo neutro va a comenzar a querer escuchar siempre a su amigo y cada vez menos a su enemigo, a tal punto que en algún momento casi ni va a hablar. Lo más interesante de este ejercicio es que te ayuda a conocerte mejor y a tener un mejor dominio de tus pensamientos y emociones, una herramienta muy útil para la autoayuda.

Para hacer aparecer a nuestro mejor amigo hay un ejercicio práctico que puede ayudarte a combatir los pensamientos negativos y reemplazarlos por positivos mediante una técnica de reestructuración cognitiva. Esta técnica se centra en identificar y cuestionar los pensamientos negativos irracionales para transformarlos en pensamientos más realistas y positivos. Aquí tienes un ejemplo de cómo puedes llevarlo a cabo:

Identifica el pensamiento negativo: Toma conciencia de un pensamiento negativo que esté afectando tu estado de ánimo o tu percepción de ti mismo y del mundo que te rodea. Por ejemplo, podrías estar pensando: "Soy un fracaso porque cometí un error en el trabajo"

Cuestiona el pensamiento: Analiza el pensamiento negativo de manera objetiva y racional. ¿Es realmente cierto que eres un fracaso por cometer un error en el trabajo? ¿Existen pruebas que respalden esta afirmación o es una interpretación exagerada de la situación

Encuentra evidencia contraria: Busca evidencia que contradiga el pensamiento negativo. Por ejemplo, podrías recordar otras veces en las que has tenido éxito en el trabajo o recibir retroalimentación positiva de tus compañeros de equipo

Reformula el pensamiento: Una vez que hayas cuestionado el pensamiento negativo y encontrado evidencia contraria, reformula el pensamiento en uno más realista y positivo. Por ejemplo, podrías decirte a ti mismo: "Cometer un error en el trabajo no me convierte en un fracaso. Es una oportunidad para aprender y crecer".

Refuerza el pensamiento positivo: Repite el pensamiento positivo varias veces para reforzarlo en tu mente. Puedes escribirlo en un papel y llevarlo contigo para recordarlo cuando surjan pensamientos negativos.

Este ejercicio de reestructuración cognitiva puede ayudarte a cambiar tu forma de pensar y a desarrollar una perspectiva más positiva de ti mismo y de tu vida. Ten presente que la práctica constante es clave para que este método sea efectivo.

Deja de existir y comienza a vivir.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora