Capítulo 15

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Luego de clases, Blair persiguió a Ian hasta la puerta de salida. Se había portado horrible con él, y quería que sepa que lo sentía.

—Ian—lo llamó. Él se volteó. Lejos de parecer molesto, estaba algo triste. —Hey, ¿qué pasa?

Él dudó en hablarle, Blair se dio cuenta, pero luego cedió—: A April le pasa algo.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Está rara, desde la noche anterior, yo...no lo sé.

—Ian, está herida, toda su familia murió y...

—Lo sé—la interrumpió—.Pero es que hay algo en ella que...me suena a maldad.

—¿Maldad?

—No estoy diciendo que sea mala es solo que... creo que quiere vengarse de Vladimir. Y no lo logrará, Blair.

—No lo hará, Ian. Estoy segura de que ella sabe lo peligroso que sería.

Él asintió. Blair sospechó que no creía en ello, pero aparentó hacerlo. —Me preocupo por ella, es todo—suspiró—. ¿Tú estás bien?

—De hecho...venía a disculparme.

Él negó con movimientos con la cabeza. —No tienes que hacerlo.

—Sí, sí tengo. No debí tratarte así. —Ian era una persona que a pesar de todo, Blair podía considerarlo un amigo.

Él sonrió. —De verdad, está bien.

Caminaron un rato hasta llegar al auto de Ian. Todavía estaba manchado con sangre, pero el mensaje se había ido. Blair no pudo evitar que un escalofrío le recorriera el cuerpo entero. Todo lo relacionado con vampiros le molestaba, le irritaba. Bueno, todo menos April, porque ella era su amiga.

— ¿Qué crees que haya sido?

—Más bien quién.

—¿Quién crees que haya sido? —Blair reformuló su pregunta y luego sonrió.

—No lo sé. Probablemente alguno de los vampiros que estaba en la iglesia.

—¿Había más? —preguntó, sorprendida.

—Obviamente—respondió—.Pero fueron inteligentes en no mostrarse. Dave lo sabe porque ha entrenado toda su vida. ¿Recuerdas ese oso de peluche que tenías de pequeño? Bueno, el de Dave era una estaca de madera.

Blair sonrió, aunque estaba pensando en ello. Si los demás no se habían presentado, eso significaba que no les importaba conservar a April. No les importaba April.

—Entonces, ¿por qué la raptaron?

Ian sonrió, al ver que Blair había entendido a dónde quería llegar él. Era una muchacha inteligente, y ambos lo sabían. —Porque a quien necesitaban era a su hermano. Su familia era un rehén. Si él hacía lo que Vladimir quería, los dejaba libres. Y si no, los mataba. Y los mató.

— ¿Y tú sabías todo eso y no hiciste nada?

—¡Claro que no! Me di cuenta esa noche, pensando. Es todo tan extraño.

—¿El mundo sobrenatural? —Blair sonrió, coincidiendo con ese pensamiento.

—Sí, supongo. —Se rascó la nuca. —Hey, ¿te llevo a casa? —dijo, señalando su auto.

—"Casa" no existe para mí.

—¿Y dónde vives?

La muchacha se encogió de hombros. Antes de que Ian pudiera decir una palabra, Dave se acercó, con su característico buen humor.

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