Él tomó del teléfono quitándolo de mis manos, yo me senté cerca de mi peinador sin decirle nada, pensaba lo peor.
CHRIS
No, no podía decirle, no me atrevía a causarle un gran dolor, no a ella que lo único que a hecho es amarme con sinceridad, darme su cariño en estos últimos meses, iba a pensar lo peor de mí y no, no podía, estaba siendo muy cobarde en decirle las cosas de frente pero me moriría si la perdiera.
La miré sentada dándome la espalda, sentía su tristeza, su miedo, parecía una muñequita que era incapaz de romper.
Me acerqué a ella y la tomé entre mis brazos.
- No es lo que piensas, mi amor - Le dije dandole un beso — Es del trabajo — Me iba a costar demasiado estas mentiras pero me cegaba el hecho de perderla y ya no tenerla conmigo, no podía decirle que estaba casado y que iba a tener un bebé.
Ella sintió un alivio, como anteriormente me lo había mencionado antes, mis palabras valían mucho para ella así como las acciones y estaba dispuesta en creerme.
- ¿Entonces por qué estabas tan nervioso? Te sentía frustrado... no sé, te sentía diferente.... - Yo negué y la abracé.
- Solo son cosas del trabajo mi amor - Dije y le di un beso en la frente.
- ¿Qué tal si mejor me acompañas a algo que te tengo listo? es una noche especial para nosotros - Le dije y ella sonrió.
- Yo contigo voy al fin del mundo, te confío mi vida con los ojos cerrados... te amo demasiado - Ella me dijo mientras rosaba su nariz con la mía y suspiré mientras ella me llenaba de besos por toda la cara, sonreí y nos llevamos las cosas.
- ¿A donde vamos? - Preguntaba ella y yo sonreía mientras besaba su muñeca.
- Es algo que te gustará - Le dije mientras estábamos en mi camioneta, ella estaba feliz como una niña pequeña, me encantaba.
- Llegamos - Le dije después de haber conducido por una media hora, mi otra casa que estaba alejada de la ciudad era una casa se lujo con paredes de vidrio reforzado.
- Vaya, está bella tu casa - Me dijo contenta.
- También es tuya - Le dije mientras guiñaba un ojo y ella me sonrió, caminábamos hacia la entrada yo llevaba el ramo y los chocolates, abrí la puerta y adentro era muy acogedor, piso de madera, la chimenea en la sala, estante a un lado de esta, sofás de colores grises, una pequeña mesa de noche con velas, fragancia con el aroma favorito de ______ luces tenues, musica de fondo suave y sensual para la ocasión, rosas por todo el lugar, flores que a ella le agradaban, la luz de la luna entraba por el gran vidrio que estaba como pared y se veía un hermoso lago afuera.
- Todo está precioso... - Decía ella mientras yo tomaba de su mano.
Ambos veíamos los petalos de las rosas que formaban un corazón en la sala a un lado de la chimenea.
Le servía Champagne en una copa, ella tomaba de esta y yo de otra, ambos brindábamos.
- Vamos a brindar por el gran amor que nos tenemos - Dije y ella sonrió, se sentaba en la sala y yo a un lado de ella, chocábamos nuestras copas y bebíamos de estas.
Solo se escuchaba el sonido de la chimenea y la música de fondo, nos mirábamos el uno al otro.
- Quiero que esta noche sea especial - Tomé su mano y miraba sus ojos verdes, estos me penetraban, sus pestañas cada vez que me miraban, sus ojos, su sonrisa, tenía un brillo inexplicable en sus ojos que me hipnotizaban.
- Quiero demostrarte cuanto te amo - Me acerqué a ella dándole un beso apasionado.
- Quiero demostrarte lo mucho que estoy enamorado, que me vuelves loco - Seguía besándola, sus labios eran una adición para mí, me tocaba los brazos, y la nuca, me acariciaba el cabello mientras nos besábamos, yo la tomaba del hombro, de su brazo, mi mano bajaba hasta su pierna, la acariciaba, me dejaba quitarle su vestido, baja su cierre, este empezaba desde su cuello y recorría por en medio de sus senos, hasta terminar en su ombligo, besaba su piel, recorría mis labios desde su cuello hasta su ombligo, mis manos la tocaban, ella jadeaba, mis dedos recorrían su vientre plano, y subían hasta llegar a su hombro y bajar su ropa, ella se la quitaba dejando sus hombros descubiertos, se recargaba en el sofá mientras me encargaba de lo demás, se mordía los labios mientras yo bajaba el resto de su vestido, no tenía sosten así que sus senos quedaban al descubierto, sus senos eran hermosos, me estaba excitando mucho más verla así, estaba preciosa, los tomé con ambas manos y los apachurraba suavemente, acariciaba un poco sus pezones y después terminé de bajar su vestido hasta sus piernas, toda su piel suave.
Quedaba enfrente de su vagina, tenía su braga y empezaba a bajarla con mis dientes mientras besaba su piernas, ella seguía recargada en el sofá mientras me miraba con una sonrisa, cuando bajé su ropa interior, la abría un poco de piernas, ella seguía teniendo sus tacones, me excitaba que los tuviera, puse sus piernas en mis hombros para que así mi boca quedara cerca de su parte intima, le daba besos cerca de su humedad, ella jadeaba cuando sentía mi lengua moverse, mis manos se fueron a sus senos, las apachurraba suavemente para que se excitara, comenzaba a estimularla, quería volverla loca de deseo y pasión, jugaba con mi lengua en su parte vaginal, toda ella era preciosa, sus jadeos y gemidos me excitaban demasiado, mientras la estimulaba me quitaba la camisa quedándome al descubierto mi cuerpo trabajado, ella queria venirse, dejé de lado mi camisa, la puse en el suelo de la sala, y llevé mis manos de nuevo a sus pechos, ella estaba teniendo un orgasmo, agarraba de mi cabello, lo jalaba mientras gemía y yo no dejaba de lamer su parte, lo hacía en repetidas ocasiones rápidamente, había durado un poco más de viente segundos de satisfacción y placer que le provocaba, ella mordía sus labios, estiraba sus piernas, y trataba de voltearse de lugar y yo la tomaba de su vientre para que no lo hiciera, era por el placer que sentía, estaba mojada, había terminado, mientras ella regresaba de su orgasmo yo me apresuraba a quitarme lo demás de ropa, ambos estábamos desnudos en la casa, dejé que su parte dejara de estar sensible, agarraba de mi pene, lo frotaba con mis manos me estimulaba mientras la veía a ella acostada en el sofá viendo su vagina tan húmeda y ella tan excitada, me miraba con tanta lujuria, mi pecho subía y bajaba acaloradamente por la excitación y porque teníamos de lado la chimenea pero la casa era fresca, tenía el acondicionador para que no se sintiera tanto el calor entre nosotros pero pareciéramos que estábamos ardiendo en calentura.
La levanté del sofá la cargaba con mis fuertes brazos, la tenía en estos mientras nos besábamos y nos dirigíamos a la habitación, en esta habian velas en cada lado de la cama, y petalos que formaban un corazón en la cama, la acosté en medio de esta, ambos estabamos desnudos, me puse arriba de ella mientras nos besamos la tomaba de su cuerpo la tocaba, no me cansaba de hacerlo, su olor natural, su perfume.
Estábamos dentro de las sábanas mientras haciamos el amor, sentía sus jadeos y gemidos a lado de mi oreja, sentía sus uñas rasguñando mi espalda, me excitaba, besaba su cuello, agarraba sus manos y las ponía arriba de su cabeza, nuestros dedos se entrelazaban, ella me apretaba las manos cuando le metía mi pene, estaba tan duro y yo enloquecido de placer sentía cómo sus paredes se contraían, le mordía su labio inferior, me excitaba ver su ceño fruncido mientras abría su boca y jadeaba, yo también jadeaba, besaba sus pechos, sus pezones excitados, sentía sus dedos entrelazar en mi cabello, ambos nos paramos en seco ya que habíamos escuchado algo que había caído en la sala, pero al no ver señales seguía besándola muy apasionadamente, la voltee para que ella pudiera quedar boca abajo y me diera la espalda, la abrí un poco de piernas para introducir mi pene en su vagina, la tomaba del hombro para poder penetrarla, escuchaba un gemido por parte de ella, hacía mis movimientos más rápidos pero con delicadeza, la ayudaba y agarrar su cabello y hacerlo a un lado para que no le estorbara.
Besaba su cuello y eso le excitaba aún mas, bajaba por toda la espalda con besos y caricias mientras ella apretaba con sus manos la almohada del tanto placer que sentía.
La agarraba de la mandibula y hacía que ella me viera, no dejaba de penetrarla, hacia lo mismo, fruncia el ceño mientras abria su boca para gemir y sus ojos se tornaban blancos cada vez que metía mi pene lo más profundo para que lo disfrutara, aveces no quería que lo hiciera, me paraba ella poniendo mi mano en mi abdomen bajo, y solo aveces entraba la mitad de mi miembro y con eso tenía suficiente.
La volvía a poner de frente para mí y de nuevo le hacía el amor, así cuantas veces quisiéramos, éramos insaciables en la cama, memorizaba todo de su cuerpo, cada centímetro de su piel se me quedaba pegado al mío.
Era como si fuéramos uno solo, acabamos rendidos, miré el teléfono y eran las tres de la mañana, sudabamos y teniamos hambre, ambos sonreimos y nos metimos juntos a la regadera, la seguía besando y seguíamos haciendo el amor aun mojados, el agua recorría nuestros cuerpos.
Despues de un rato nos salimos de bañar, nos secamos y nos vestimos, ella tenia una bata al igual que yo, me adelanté para hacer un desayuno, bajé las pequeñas escaleras, miré hacia la sala y vi que un tarro de vidrio se había caído de su lugar, este estaba en medio del corazón que le había hecho a ________, se me hizo raro, recogía los restos de vidrio, aunque fueran las cuatro de la mañana, nos quedamos dormidos, ella abrazada a mí, la miraba dormida y le di un beso en la frente.
Sin duda esta mujer me tenía loco, era quien quería para el resto de mi vida, queria que fuera mi esposa la madre de mis hijos, nos complementábamos tanto como pareja, sentimentalmente, fisica y sexualmente, cerré mis ojos y quedé en un profundo sueño.
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Chris Evans - One Shots
Genç KurguSumérgete en estas pequeñas historias que te ayudarán a imaginar una vida maravillosa con el hombre perfecto.
